William Q Judge

[Artículos Teosóficos]



Prefacio

illiam Q. Judge, fue uno de los fundadores originales del Movimiento Teosófico y de la Sociedad Teosófica, pues fue él quien, en primera reunión de organización, abrió la sesión proponiendo al Coronel Olcott como Presidente permanente. En seguida, H. P. Blavatsky, en su primera carta a los teósofos americanos, lo definió como “Hermano y Co-Fundador de la Sociedad Teosófica.” El desempeñó el cargo de Vice Presidente de la Sociedad y fungió también como Secretario General de la Sección Americana, manteniendo estas dos funciones hasta 1895, cuando la Sección Americana se volvió autónoma, asumiendo el nombre de “Sociedad Teosófica en América,” cuyo Presidente permanente era Judge.

Aunque Judge era un incansable organizador de talento, su posición oficial significa muy poco en comparación con sus logros como trabajador por la teosofía y escritor teosófico. Desde su primer encuentro con H.P.B., él fue su amigo, discípulo, colega y fiel defensor, y ella dijo que Judge había sido “parte de sí por largos períodos de tiempo.” H.P.B., hablando de la Sociedad, llamó a Judge “el corazón y alma de aquel conjunto en América,” declarando que, si él dimitiera, “H.P.B. estaría prácticamente muerta para los americanos.”

Estos testimonios del papel oculto de Judge, junto a su abilidad e integridad, son tan importantes como la prueba tangible de sus servicios en favor del Movimiento en lo que escribió para el “Path,” que fundó en 1886, y para otras revistas teosóficas. El demostró un verdadero genio expresando el profundo pensamiento de los libros de Madame Blavatsky en simples y comprensibles palabras, apelando profundamente tanto al corazón como a la mente. Como todos los verdaderos maestros, era modesto, ocultando a menudo su identidad como contribuyente, recurriendo al menos a una docena de pseudónimos. Como editor, escribió también artículos sin firmarlos, aunque es usualmente posible identificar su trabajo por la cualidad y profundidad de sentido. Sin embargo, parece probable que algunos de los artículos normalmente atribuidos a él, fueran ensayos ajenos que elaboró primero antes de publicarlos, de manera que la “autoridad” resulta ser técnicamente discutible, sin embargo, el criterio adoptado aquí, es la calidad esencial del contenido. Como el señor Judge dice en “La Doctrina del Estudiante Persa,” la reputada autoridad de las obras de la enseñanza sin tiempo “es simplemente un nombre.”

Como se hizo con las series de publicaciones que H.P.B. escribió para las revistas, hemos agrupado los artículos del señor Judge bajos títulos generales. Se han reproducido exactamente como aparecieron en la publicación original, a excepción de algunos cambios menores en la puntuación, la corrección de obvios errores de imprenta y algunas modificaciones insignificantes en el estilo tipográfico.

El lector comprenderá que el señor Judge entiende y escribe para la persona común que investiga, la cual ha oído algo sobre la Teosofía y quiere saber más al respecto. Su propia inspira al lector la confianza de que él puede comprender esta filosofía, ya que no expresa las ideas de manera obscura o erudita, sino que recurre a una apacible elocuencia que envuelve a la razón con el sentido común, aunque a veces se eleve a alturas de inspiración fortificante. El señor Judge, era un hombre que a menudo parecía ocultar su luz, sin embargo, brilla de manera muy vívida para los que lo buscan, estudian sus palabras e intentan seguir el Sendero que él conocía, a lo largo del cual procedió permaneciendo a fin de mostrar la senda a otros.

Es oportuno añadir aquí un segmento de lo que Robert Crosbie dijo del señor Judge despuês que murió en 1896. Crosbie lo conocía bien, trabajó con él en el Movimiento, por tanto en Mayo de 1896, contribuyó al “Theosophy,” (la revista que antes se llamaba “Path”), un breve relato del papel que Judge desempeñó en su vida. El señor Crosbie, titulando su artículo “Un Amigo de Tiempo Antiguo y del Futuro,” escribe:

Tal me aparece William Q Judge, como indudablemente se le presenta a muchas otras personas en este y otros países. El primer trabajo teosófico que leí fue su “Epítome de la Teosofía,” mi primer encuentro con él, cambió todo el curso de mi vida. Confié en él entonces, como confio ahora en él y en todos en los que él confiaba, para mí, la “confianza” parece ser el vínculo que ata, produciendo la fuerza del Movimiento, ya que pertenece al corazón. A esta confianza que él emanaba, no se le permitió que permaneciera como confianza ciega, en cuanto, al transcurrir del tiempo y cuando la energía, la firmeza y la devoción del estudiante se hacía más evidente, el “verdadero W.Q.J.” se revelaba siempre más, hasta que el poder que radiaba a través de él, se convertía en cada persona en una ayuda siempre presente en el trabajo.

El señor Crosbie, seguía hablando de la habilidad de Judge “en transmutar los males aparentes en poderes positivos” y su extraordinaria intuición en lo que concierne al carácter y capacidad de los individuos. En seguida, después de una referencia a la profundidad y poder del conocimiento oculto de Judge, concluye:

El futuro revelará mucho más acerca de él, que ahora se halla oculto, mostrará el verdadero alcance de su trabajo de una vida. Sabemos que para nosotros, dicho trabajo ha resultado ser un regalo inestimable, y por medio de nosotros, se le debe entregar a los demás. H.P.B., W.Q.J. y los Maestros, nos han presentado las líneas y podemos nuevamente asumir como nuestro santo y seña, lo que dijo Judge a la muerte de H.P.B.: “Trabajad, vigilad y esperad.” No tendremos que esperar demasiado tiempo.

Los que leen y estudian atentamente estos escritos del “Path,” pueden sentir que son capaces de discernir, entre líneas, al menos algunas de las cualidades que el señor Crosbie captó en Judge, reconociendo una gratitud similar hacia aquel, al cual H.P.B. una vez llamó: “Mi único amigo.”


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