Cómo Cuadrar las Enseñanzas

[Artículos Teosóficos]



os buenas razones nos han motivado a publicar el interesante artículo de Sinnett titulado “Enseñanza Esotérica.” La primera es el hecho de que él mismo nos lo pidió y la segunda, porque el tema es excelente y el momento es propicio. Pero el hecho de que el Path lo haya publicado no implica que concuerde con las conclusiones del docto autor.[1]

Resumiendo esquemáticamente la historia del recrudecimiento de la enseñanza de la Logia en este siglo, resulta que H.P.B. empezó publicándola cautelosamente en Isis sin Velo, pues era la mensajera de los verdaderos Maestros que la apoyaban. En ese período (1875), ella impartió enseñanzas privadas a algunas personas en América. Sucesivamente, en la India, siendo H.P.B. la editora del Theosophist, continuó su revelación en los artículos titulados: “Fragmentos de Verdad Oculta.” Lamentablemente, no se mantuvo este título para el libro cuyo contenido provenía de los “Fragmentos,” que en seguida se convirtieron en Budismo Esotérico.

Desde luego, según la páginas xviii-xix del primer volumen de La Doctrina Secreta:

Además, una parte considerable de la filosofía expuesta por Sinnett fue enseñada en América—aún antes que Isis sin Velo fuera publicada a dos europeos y a mi colega, Coronel H. S. Olcott.

En 1884, se publicó El Mundo Oculto y Budismo Esotérico. Durante todo ese tiempo H.P.B. continuó su trabajo con otras personas, explicando la misma doctrina que comunicó a Sinnett y contribuyendo desde un punto de vista literario con La Clave de la Teosofía y La Doctrina Secreta. Nadie, ni aún Sinnett, niega que las cartas de los Maestros que constituyen el material del Budismo Esotérico, vinieron principalmente por medio de H.P.B., la cual, se sorprendió al ver ciertas cosas que los Maestros comunicaban a Sinnett, su estupor no dependía del hecho de que estas enseñanzas fueran nuevas para ella, sino que le sorprendió que se divulgaran, ya que H.P.B. estaba familiarizada con ellas, pues las enseñó bajo juramento desde 1875 hasta 1878 en América.

En La Doctrina Secreta, H.P.B., sirviéndose de los mismos Maestros que presentó a Sinnett, corrigió dos errores respecto al Devachan y a nuestros planetas compañeros que, según ella, él cometió. Es absolutamente irracional afirmar que los Maestros no ayudaron a H.P.B. en la recopilación de La Doctrina Secreta. En 1888 vi personalmente muchas cartas de los Maestros referente a La Doctrina Secreta y seguramente no puedo negar la prueba de mis sentidos exteriores ni interiores. Estoy seguro que entre 1887 y 1888 y aún antes, los mismos Maestros le impartieron informaciones relacionadas al libro en negro sobre blanco, y le dictaron las correcciones en La Doctrina Secreta concernientes a los puntos que estamos examinando. Lo que vi, las pruebas a nuestra disposición y la tradición lo confirman, pues desde 1876 hasta 1878, H.P.B. me comunicó las mismas teorías y la indicación acerca de la comprensión errónea sobre el carácter metafísico de los globos.

Aún en 1888 no era el momento propicio para aclarar el punto al público. Los tiempos se rigen por reglas cuando se trata de enseñanzas ocultas, más que la mayoría de los lectores—o escritores—de libros teosóficos sospechan. Pero se divulgó la indicación y se expresó una amplia alusión. Ahora ha llegado el momento de presentar lo que los Maestros, por medio de H.P.B. me comunicaron en 1876 y 1878, pues ya no estoy obligado a ocultarlo.

Las interrogantes respecto a Marte y Mercurio, incluyendo hasta las que se pudieran formular acerca de Venus, no fueron cuestionadas, tocaron otros argumentos que se aproximaban a las iniciaciones más elevadas, por lo tanto nunca reciben ni recibirán ninguna respuesta antes del momento propicio. Es verdad que según lo que leemos en la carta del Maestro a Sinnett, las interrogantes de este último se aproximaban demasiado a los secretos de las iniciaciones superiores, pero no se referían ni a Marte ni a Mercurio. Esto no altera el hecho de que toda pregunta formulada en aquel período sobre este tema planetario, tocara dicha área delicada. Por lo tanto, se debía desviar la atención aún con el riesgo de provocar una confusión momentánea sobre el tema, ya fuera que a Sinnett o alguien más le gustase o no. En 1888, había transcurrido suficiente tiempo y hoy en 1893, como nos acercamos más y más a otro ciclo, es posible divulgar la indicación. Al considerar atentamente el asunto, nuestros lectores se percatarán de que las innumerables interrogantes relativas a Marte y a Mercurio, llenaron el objeto ulterior de distraer la atención de los interrogadores, los cuales formularon muy pocas preguntas sobre el tema de los “Ciclos,” acerca del cual los Maestros tenían la información completa, pero la Logia guardaba una actitud muy cuidadosa en exponerla, más que otros puntos, aunque los ciclos sean más importantes y afecten nuestras vidas más que Marte y Mercurio.

Marte, Mercurio y Venus, tienen una relación especial y directa con esta tierra y sus compañeros visibles. Esas tres esferas visibles están directamente relacionadas a algunos principios cósmicos y líneas de influencia en y sobre la tierra, mientras que los restantes planetas visibles del sistema solar no tienen la misma relación. Leed entonces la enseñanza impartida a Sinnett antes de pertenecer a la Sociedad Teosófica, repetida hasta en La Doctrina Secreta:

Los compañeros invisibles de la tierra están unidos a ella en masa, pero difieren respecto a la calidad de la substancia. Los planetas visibles del sistema solar que tienen una relación especial con la tierra son Marte, Mercurio y Venus. Pero es inútil que nos pregunte cuál es esa relación especial, mejor dicho maravillosa, porque no se la diremos. Si mientras que esta corriente esté abierta, usted persiste en dicha interrogante, suscitará en sí mismo una perplejidad que la respuesta recibida no solucionará. ¿No existe acaso un espíritu de irritación y de coraje y otro de sabiduría y de discernimiento activo en el ser humano y en la Naturaleza, relacionable a los planetas visibles, que no pertenecen a la familia especial de la tierra? Esto es todo lo que podemos decirle hasta ahora.

La concepción errónea se basa sobre la palabra relación, pues esta condujo a muchas cosas. La presencia en el cielo de Marte y Mercurio indica una relación con la tierra que Saturno, Júpiter, y los demás no tienen—mientras que el último mantiene la misma relación de proximidad hacia nosotros como el primero. Acepten la propuesta construcción que se acaba de dar, y en el acto habrá un completo acuerdo entre Budismo Esotérico y La Doctrina Secreta a lo que revelaciones esotéricas se refiere. Pero si continuamos la controversia tratando de mostrar que en Budismo Esotérico no hay el más mínimo error, emergerán toda clase de dudas que no será posible aclarar. Los Maestros mandaron la compilación del libro, fruto de sus cartas, pero esto no impide cometer algunos ligeros errores, como por ejemplo aquello respecto a que todos los hombres pasan una estancia en el Devachan por 1500 años. Esto no es un hecho, ni tampoco es razonable. Estoy convencido de que han transcurrido menos de 1500 años desde mi última vez en Devachan. Esta afirmación es fruto del conocimiento personal y de algunas declaraciones de los mismos Maestros que lo han confirmado. Pero es cierto que por lo general la raza humana permanece en el Devachan más o menos 1500 años mortales.

Por lo tanto, Marte, Mercurio y Venus, pertenecen a nuestro sistema en cuanto están relacionados a la raza humana y a sus planetas por medio de un lazo e influencia muy importante. Teniendo presente esto, podemos comprender por qué el Maestro contestó que Marte y Mercurio pertenecen a nuestro sistema.

—William Q. Judge

Path, Septiembre 1893



Nota

1 En el artículo al cual Judge se refiere, publicado en el mismo número de “Path,” Sinnett se expresó de manera crítica sobre el artículo “Marte y Mercurio.”
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