La Cadena de los Globos de la Tierra

[Artículos Teosóficos]



lavatsky divulgó entre un grupo de personas que la conocieron entre 1875 y 1878, las mismas enseñanzas respecto a la naturaleza del hombre y de los “mundos” en los cuales él evoluciona, que Sinnett sucesivamente presentó en Budismo Esotérico, cuyo contenido derivaba de las cartas de los maestros de H.P.B. y que él recibió por conducto de ella. Sin embargo, debemos reconocerle a Sinnett el mérito de haber publicado estas enseñanzas. Pero, al empezar su publicación, nosotros, que conocíamos las doctrinas desde muchos años atrás, escribimos a H.P.B. quejándonos de que el método adoptado podría conducir a la confusión por un lado y a la materialización de las doctrinas por el otro. Mientras en general, no presentamos ninguna objeción con respecto a la divulgación de lo que anteriormente nos hubo impartido confidencialmente, pues Sinnett no habría expuesto las enseñanzas al público para nada si no hubiese obtenido el permiso de hacerlo. Después de todos estos años, entre los teósofos ha surgido esta confusión a la cual nuestras cartas se referían, pero en apariencia faltó el intento de clarificarla. Entre todas las enseñanzas, la “Cadena de los Globos de la Tierra” ha sido la que ha causado en las mentes de los estudiantes la mayor confusión y materialización. Ahora me propongo tratar de disipar estas tinieblas si es posible, mediante el auxilio de lo escrito por H.P.B. El momento propicio para hacerlo ha llegado, hemos recibido el permiso y el acceso a algunas declaraciones de las fuentes originales sobre el asunto.

Respecto a la “Cadena de Globos,” en la página 77 de la sexta edición de Budismo Esotérico leemos:

“A pesar de su separación [los Globos] desde el punto de vista de la materia burda y mecánica que los componen, están ligados íntima y firmemente por corrientes y fuerzas sutiles [...] Por medio de estas, los elementos de la vida pasan de mundo en mundo [...] El más etéreo de la serie completa [...] Pasando del mundo Z para volver al mundo A.”

Por propósitos ilustrativos, sigue la imagen de una serie de tinas que representan los varios globos de la cadena completa, cada una de las cuales se llena por medio de la inundación de la anterior. Subsecuente, ese flujo de vida llega al globo A o B, y así sucesivamente.

Como carecían de más explicaciones, todo esto y la tendencia moderna de pensar, creó en las mentes de muchos el concepto de que los siete globos por los cuales la evolución humana pasa, están en realidad separados por un espacio por el cual las corrientes fluyen de un lado a otro. Aún se puede usar bien la ilustración de las tinas hasta para los problemas más metafísicos, en realidad intensificó más la idea referente a la actual separación entre los siete globos. según esta enseñanza, aún cuando ellos estuviesen relacionados por sutiles corrientes y fuerzas, les separaba tanta distancia como la que hay entre los planetas visibles.

Pero la verdad es diferente. Los siete globos de la cadena de la tierra no están separados para nada, además están combinados y mezclados unos con otros. Expresando este concepto en manera más clara diremos que, si pudiésemos desarrollar la vista interior, permitiéndonos percibir el planeta del próximo globo, el quinto, este no tendría el aspecto de una bola definida en el cielo o en el espacio. Parecería poseer a la tierra mientras esta última lo contiene, ya sea más pequeño o más grande que la tierra. Este hecho aún no se ha aclarado.

Si se preguntara: ¿Por qué no se divulgó esta enseñanza desde el principio? Porque hubiera sido inútil, en cuanto no había nadie capaz de comprenderla y si hubiésemos insistido sobre ella, hecho que no era suficientemente importante para requerir tal insistencia, quizá si Sinnett no hubiera publicado su invaluable y extremadamente útil libro. Sinnett confesó en su obra que las doctrinas divulgadas eran nuevas para él y en apariencia se oponían a las ideas modernas acerca de la naturaleza. Esto era en gran parte verdadero, aunque no eran nuevas para algunas personas que, siendo un número limitado, no valía la pena el riesgo de insistir sobre un punto que habría podido violar demasiado las concepciones materialistas prevalecientes. Pero desde entonces, los tiempos han cambiado y un número siempre creciente de mentes está preparado para la destrucción de la idea contenida en las siguientes palabras de mención anterior: “A pesar de su separación desde el punto de vista de la materia burda y mecánica que los componen.” Eliminad esta afirmación y el resto de la explicación concordará con los hechos presentados por los que inspiraron el libro.

Los globos de la cadena de la tierra no están separados desde el punto de vista de materia burda y mecánica, pero sus partículas están recíprocamente mezcladas. Cuando pasemos al plano de vida proporcionado por el quinto globo o E, nuestros sentidos de entonces nos lo presentarán también burdo, mientras las partículas de este serán invisibles, y aún mezcladas con el otro. En 1875 [1885?] nos opusimos a aquella frase pues contiene una declaración errónea, fruto de la concepción materialista.

En la página 166 del primer volumen de La Doctrina Secreta, los maestros de H.P.B. escribieron lo siguiente respecto a este asunto:

“Si las personas tuvieran una comprensión más completa de las enseñanzas psíquicas y espirituales, sería casi imposible imaginarse tal incongruencia [...] En pocas palabras, como Globos se interpenetran pero no son consubstanciales con nuestra tierra, y por lo tanto pertenecen a otro estado de conciencia.

Esto debería estar lo suficientemente claro y las palabras que expresa la doctrina exacta respecto a los “globos compañeros,” se han impreso en cursivo para llamar la atención.

“Consubstancialidad” significa estar compuestos por la misma substancia, pero esto se niega, y se indica que a los globos los componen una substancia que difiere entre sí. No obstante esto, los globos están unidos en una masa, ya que tal es el sentido de “interpenetración.” Si así es, como debe ser, en cuanto dicha enseñanza deriva de la autoridad original, según leemos en otra carta aclaratoria de la primera autoridad: “los siete globos de la cadena de la tierra, aunque difieren a lo que comúnmente llamamos substancia, están todos unidos en una masa única. Cuando nos piden remover el denso velo que oscurece la vista a fin de poder percibir los otros globos, esto no implica para nada que podamos ver el globo compañero, o globos, según sea el caso, rodar en el espacio por sí mismo.” En el párrafo de La Doctrina Secreta se llama la atención al hecho de que, los globos pertenecen a un estado de conciencia totalmente diferente a la que tenemos ahora, en cuanto se interpenetran pero no son consubstanciales.

En La Doctrina Secreta, H.P.B. expresó este concepto formulando un diagrama de los globos sobre una superficie llana, por lo tanto parecen separados, pero debemos tener presente que un dibujo en la hoja de un libro no puede ser completamente claro. Además, debemos considerar todo diagrama e ilustración recordando la mención en la página 166 y las de numerosas páginas más, con explicaciones semejantes.

Cada estudiante tendría que analizar el tema individualmente para ver cuales son sus ideas sobre el asunto, revisándolas si es que no concuerdan con la clara explicación expresada anteriormente. En verdad, esto radica en la base de muchas dificultades. Las concepciones materialistas sobre el tema conducirán a la materialización, localización y separación de los estados como el Devachan, creando quizá dogmas respecto a sitios que no existen, mientras tendríamos que tener presente que son estados de conciencia. Como leemos en una carta citada por H.P.B.

“Ningún progreso es obtenible si no cesamos de intentar reconciliar lo irreconciliable, o sea, las ciencias metafísicas y espirituales, con la filosofía física o natural, adjetivo este que los científicos emplean como sinónimo para indicar la materia que es percibida por sus sentidos físicos.”

En la página 166, Vol. I de La Doctrina Secreta, encontramos una frase que no está remarcada, pero en realidad proviene de una de las cartas del mismo maestro:

Para que pueda ser completamente comprendida la evolución de las mónadas en los globos este proceso, así como el del nacimiento de los globos, tendrían que ser examinados con mucho más detenimiento, desde el aspecto metafísico, que como lo que podríamos llamar, desde el punto de vista estadístico.”

Aunque la Logia haya declarado por medio de H.P.B., su mensajera, que la completa verdad acerca de estos temas pertenece a las generaciones futuras, todavía, nosotros que estamos trabajando ahora en el movimiento, creyendo en la reencarnación y conociendo la fuerza de las tendencias kármicas, no debemos olvidar que estamos destinados a volver en el futuro nuevamente al mismo trabajo. Por lo tanto, deberíamos estudiar los aspectos puramente espirituales, psíquicos y metafísicos de las doctrinas, dejando las peleas con la inestable ciencia actual a los que les gusta. Estas controversias son totalmente inútiles y pasarán, mientras que el espíritu de la verdad permanecerá, similarmente a nosotros que intentamos buscarla y comprender lo que nos comunica.

—William Q. Judge

II

En el Path de Febrero, se presentó en manera general el tema de la interpenetración y no consubstancialidad de los siete globos de la cadena de la tierra, teniendo presente algunas afirmaciones de los adeptos sobre el asunto. Desde entonces, interrogantes y dudas se han despertado en las mentes de los lectores, que, como sospechábamos, parece que aún no todos comprenden claramente los principios básicos de esta doctrina. En realidad, antes de poderlos entender, tendremos que abandonar casi todas, si no es que todas, las enseñanzas naturalistas, materialistas y la moderna manera de pensar. No podremos comprender completamente la verdadera teoría de los globos compañeros de la tierra, si la educación que nos han inculcado por tantos siglos nos influye. Cuando los adeptos dicen que estas doctrinas se deben analizar desde el punto de vista metafísico, la persona del siglo diecinueve las considerará así—vagas e irreales, que omiten los hechos, pues estos últimos se supone que incluyan pruebas tangibles y visibles.

La primera interrogante proviene de un individuo que comprende bastante la teoría del Maestro expresada en el párrafo de La Doctrina Secreta. Por lo tanto, pregunta si veremos sólamente un globo a la vez al cambiar nuestro centro de consciencia. Según lo que quiere decir, como ahora es visible sólo la tierra y ninguno de sus globos compañeros, ¿implica quizá que cuando la raza cese de obrar en la tierra, emprendiendo su evolución en el globo siguiente, veremos sólo aquel globo y ningún otro globo de la cadena, que también incluirá esta tierra? No quiere decir para nada que sólo un globo será visible, pero los maestros no han divulgado públicamente el grado al cual nuestra vista pueda extenderse o cuántos globos podremos ver, pues sólo la Logia conoce este detalle de la doctrina. Estamos libres de sacar nuestras propias conclusiones de los datos conocidos, si queremos, aunque no vamos a derivar ningún beneficio substancial de este detalle ya que pertenece a asuntos y estados de vida extremadamente distantes desde el punto de vista de tiempo y conciencia, ni tampoco comprenderíamos su explicación si nos fuera dada. Uno de los maestros escribió:

“Usted parece no darse cuenta de las tremendas dificultades que implica impartir a los que han sido expuestos a los métodos familiares de la (ciencia moderna), aún las enseñanzas más básicas de nuestra ciencia. Usted no se percata de que cuanto más domina la primera, menos podrá comprender instintivamente la otra, porque el ser humano puede pensar sólo según sus hábitos consumidos, siguiendo el viejo camino hasta que tenga el valor de llenar los surcos antiguos, abriendo nuevos (yo puse el cursivo W.Q.J.) [...]

Desafortunadamente, esta es la materialidad inherente y autoadquirida de la mente occidental. Además, las frases que expresan el pensamiento moderno se han desarrollado siguiendo la línea del materialismo práctico, que ahora resulta imposible para ellos comprender y para nosotros expresarse en su idioma, alguna cosa concerniente al delicado y en apariencia ideal, mecanismo del cosmos oculto. Por medio del estudio y de la meditación, los europeos podrán parcialmente adquirir esa facultad, pero sólo hasta ahí. Tal es el obstáculo que hasta ahora ha impedido a las ideas teosóficas ser aceptadas en las naciones occidentales, causando el abandono del estudio teosófico por ser considerado inútil y fantástico.”

Según lo que antecede, la razón por la cual no se ha divulgado todo sobre el asunto es que no lo comprenderíamos y no porque la Logia desee tener las enseñanzas ocultas. Los clarividentes comunes han enfrentado a menudo la misma dificultad, cuando intentan expresar lo poco que saben del cosmos oculto a los interlocutores cuya manera de pensar es puramente materialista o afectada por la educación. He conocido estimados teósofos los cuales me han dicho que, si ellos estuvieran realmente convencidos que yo creía en ciertas cosas a las cuales yo había hecho alusión, se hubieran tristemente obligados a llegar a la conclusión que yo era una persona sumamente supersticiosa. Diciendo en realidad que su ignorancia e inabilidad constituiría mi superstición.

Como ahora ocupamos un cuerpo físico perfectamente visible y sólo algunas personas pueden ver el cuerpo astral, implica seguramente que ciertos individuos pueden discernir otro cuerpo o tipo de materia mientras funcionan en su pequeña tierra. El hecho de que el cuerpo astral no sea visto por todos, implica que verlo no es normal aún para toda la raza humana. Considerando el otro lado del asunto, sabemos que existen personas que a veces escaparon momentáneamente del cuerpo físico, y, funcionando completamente en el astral, pudieron ver su cuerpo dormido en un estado de trance. Por lo tanto, podemos deducir que cuando la raza alcance otro centro de consciencia, llamado globo, puede que sea posible ver a otro de los compañeros en el espacio. El hecho que la tierra se encuentre en el punto más bajo del círculo, o punto de cambio, hace esta conclusión más probable, en cuanto se halla sóla en su plano, no teniendo otro globo en el mismo nivel. Las parejas de los demás globos también podrían verse mutuamente al estar ambos en el mismo plano de consciencia.

Según otra objeción al artículo de Febrero, al aceptar su contenido implicaría considerar a los globos compañeros como fases de la tierra. La carta del maestro citada anteriormente es pertinente al caso, en cuanto tal objeción es sólamente el fruto de una educación materialista que conduce a nuestro crítico a colocar a la tierra en la posición más importante, como si no fuera posible decir que la tierra es una fase de los demás globos.

Los globos no son mutuas fases para nada, sino que son “fases de consciencia.” Al alterarse esta última, empezamos a obrar en otro estado de materia en el mismo lugar, pero estamos incapacitados de ver el estado de materia que hemos dejado. Como la forma total y la cualidad de la consciencia actual abarca a toda la raza, sus unidades están obligadas a permanecer en el estado de consciencia general hasta que el progreso de la raza permita un adelanto o un cambio a otro estado. La raza, durante su evolución, desarrolla nuevos sentidos e instrumentos para la percepción en armonía con el cambio del centro de consciencia, por lo tanto no son la causa de este último, sino que los efectos debidos a la operación y a la fuerza de aquel poder interior de percepción que al final obliga a la naturaleza a proporcionar los instrumentos necesarios. Cuando todos los nuevos instrumentos sean perfectos, toda la raza procederá a su otro plano.

Lo que antecede apoya y corrobora la doctrina de la hermandad universal, respecto a la cual los adeptos han insistido mucho, en cuanto el cambio de consciencia como centro, no acontece para beneficio del individuo, sino que es permisible y posible cuando toda la materia del globo sobre el cual los seres evolucionan, haya alcanzado la perfección mediante los esfuerzos y el trabajo del grupo más adelantado entre ellos, o sea los seres humanos. Si esto no sucediera, veríamos millones y millones de almas egoístas abandonar el planeta tan pronto como adquirieran los nuevos sentidos necesarios, dejando a sus compañeros y a los diferentes reinos de la naturaleza a su propio destino. Pero la ley y la Logia no permiten que esto acontezca, insistiendo que permanezcamos hasta que la educación de las masas de átomos inferiores haya alcanzado un punto que les permita proceder sin crear disonancia. Nuevamente, tropezamos con el materialismo de nuestra época que rugirá de risa a la idea de la posible educación de los átomos.

La doctrina de la interpenetración de los planos de la materia radica en la base de la clarividencia, de la clariaudiencia y de todos los demás fenómenos. La primera sería imposible si no fuera verdad que, cuanto es sólido para nuestros sentidos, y un obstáculo para la vista, en realidad para el otro conjunto de sentidos no existe, no es sólido y no constituye un obstáculo. Si no fuese así, la clarividencia sería imposible y los cultos doctores tendrían razón en decir que nos engañamos todos y que nadie nunca pudo ver a través de una pared sólida. Por lo tanto, mientras que la facultad de la imaginación es necesaria para el entrenamiento del poder de ver a través de una pared sólida, no podríamos percibir esto sólo mediante la imaginación, pues tiene que existir un medio a través del cual poder observar los objetos. Tal concepto se opone a la manera de pensar materialista según la cual el término objetivo por lo general significa lo que es visible y tangible. Pero en el mecanismo del cosmos oculto, al alterarse el centro de consciencia, lo que es objetivo se transforma constantemente en lo subjetivo y vice versa. Durante el trance o el estado clarividente, el estado subjetivo del ser humano despierto se ha convertido en el objetivo. Lo mismo acontece en los sueños durante los cuales el percibidor envuelto en otro cuerpo de una materia más sutil, recibe todas las experiencias en manera objetiva en lo que concierne a sus circunstancias y subjetividad respecto a los sentimientos que engendran en el percibidor que graba las sensaciones. Por lo tanto, la raza verá, sentirá y conocerá en manera parecida, cuando haya cambiado todo y empezado a obrar en otro globo.

—William Brehon

Path, Marzo 1893

III

El editor me ha entregado un comunicado de un lector sobre este tema. He decidido publicarlo porque un lado muestra un defecto muy común entre los estudiantes: una manera errónea de leer, pensar y hacer alusión, por el otro, podría ser una interrogante que quizá se presente en otras mentes. Dicho lector nos escribe:

“Con respecto al artículo 'La Cadena de los Globos de la Tierra,' agradecería saber si la frase extraída de la página 159 del primer volumen de La Doctrina Secreta, según la cual: 'siete globos, desde el primero hasta el séptimo proceden en siete Rondas,' significa ¿qué cada globo rueda siete veces alrededor de la Cadena del Mundo con su desarrollo particular (el Reino Mineral por ejemplo), antes que el sucesivo (o sea el Reino Vegetal), aparezca en el Globo A? ¿O el Reino Mineral pasa sólo una vez por la Cadena del Mundo, desde el primero al séptimo? En la página 91 de Budismo Esotérico, leemos que los diferentes reinos pasan 'varias veces alrededor del círculo completo como minerales y luego nuevamente varias veces como vegetales' pero en La Doctrina Secreta no encontramos nada sobre esto. Suyo Ignotus.”

Inexactitudes como la que antecede son comunes y constantes. Probablemente la falta recae sobre el tipo de educación moderna intensificada por la lectura de una gran cantidad de literatura superficial como la que diariamente se publica. Todo observador minucioso se dará cuenta de la falta de interés por los estudios metafísicos que contrasta con la atención dedicada a los temas económicos y prácticos. Todos los que se encuentran estudiando teosofía, tendrían que darse cuenta de este defecto nacional y por lo tanto prestar la máxima atención a lo que leen sobre la metafísica, dedicando menos tiempo a la cantidad leída, pero ponderando sobre el contenido.

En primer lugar, la página 159 del primer volumen de La Doctrina Secreta, no dice lo que Ignotus escribe. El párrafo en cuenstión es el siguiente:

“Todo en el Universo metafísico y físico es septenario (pag. 158) [...] La evolución de la vida procede en estos siete globos o mundos desde el primero hasta el séptimo en Siete Rondas o Siete Ciclos (pag. 159).”

He introducido en cursivo las palabras omitidas, en cuanto Ignotus ha colocado el verbo procede en una posición errónea. Tal error engendra un esquema completamente nuevo y antifilosófico y seguramente no divulgado por los Maestros. Mientras alguien podría preguntarse por qué considerar una suposición falsa, vale la pena analizarla porque es el fruto de la negligencia, y podría perpetuar un error importante. Por lo tanto, leyendo el párrafo original, vemos que los Globos no 'giran alrededor de la cadena de la tierra.' La suposición de nuestro corresponsal no es tan peculiar como las que encontramos entre los lectores superficiales y presurosos. Según su primera suposición, los globos de la Cadena de la Tierra giran en siete rondas de manera que él no explica, por lo tanto, supongo que en alguna imaginaria órbita que llama “la cadena del mundo,” luego adapta el resto de la teoría evolutiva a su primera suposición. Al leer La Doctrina Secreta y los anteriores artículos en el Path, se aclarará el punto en cuestión. La evolución de la mónada, que produce y forma la base de todas las otras evoluciones, se desarrolla en los siete globos planetarios de cualquier cadena de evolución. Estos siete planos o esferas, en esa evolución representan estados de consciencia, y por lo tanto, como está detallado en La Doctrina Secreta, estos se interpenetran entre sí. Desde luego, las palabras como ronda, alrededor, cadena y así sucesivamente, deben ser examinadas desde un punto de vista metafísico, impidiendo a la mente elaborar una noción falsa, que seguramente ocurriría si las consideráramos desde un punto de vista materialista. Ir alrededor por los siete globos no significa necesariamente pasar de un sitio a otro, sino que indica el cambio de una condición a otra, de la misma manera que diríamos que un hombre “recorrió todo un mundo de sensaciones.”

En lo que concierne a la otra interrogante, la teoría de Budismo Esotérico, según la cual las mónadas pasan varias veces alrededor de los globos como minerales y vegetales, es correcta, aunque justamente no da ni un número ni un orden definitivo. Según lo que escribe uno de los Maestros en La Doctrina Secreta, durante la segunda ronda el orden de aparición del reino humano se altera, pero la carta no amplía ese punto, sino que se limita a decir lo siguiente en La Doctrina Secreta, Vol. I, pag. 159, cuarto párrafo:

El Ciclo de Vida [...] llegó a nuestra Tierra al comienzo del Cuarto, en las presentes series de ciclos-de-vida y razas. El Hombre es la primera forma que arriba en ese momento, siendo precedido sólamente por los reinos mineral y vegetal—estos últimos aún tienen que desarrollarse y continuar su evolución mediante el hombre.

Esta declaración afirma claramente que (a) después de la segunda ronda el orden se altera y (b) en la cuarta ronda el hombre como primera forma móvil y habitable por las mónadas, aparece antes que los animales, precedido por los reinos mineral y vegetal, y seguido por el reino animal.

Tal cambio ocurre siempre durante la cuarta ronda, de otro modo nunca podríamos alcanzar perfección evolucionando. Otras mónadas provienen originalmente de otras esferas de evolución, mientras que en una nueva como esta—el proceso preliminar y el orden de mineral, planta, animal y humano, debe seguirse. Pero la mónada, habiéndose perfeccionado en su trabajo, en las dos o tres rondas, esta manifiesta 'la forma humana en ese preciso momento del cambio.' Por lo tanto el hombre, como modelo, medio, guía y salvador pueda ser capaz de elevar inteligentemente no sólo a la humanidad, sino también cada uno de los otros reinos inferiores al humano. La Doctrina Secreta explica lo que antecede muy claramente mediante repetidas afirmaciones y me sorprende que un número tan elevado de teósofos no lo comprendan.

Por temor a que aún este artículo no esté claro, quiero agregar que, aún cuando, según se declara, el orden de la aparición humana se altere, no implica que todos los reinos naturales no completan el peregrinage septenario. Todos lo emprenden en cada ronda y completan, incluída hasta la séptima y en la cadena de los globos se encuentran formas elementales, mineral, vegetal, animal, y humana, que constituyen estos reinos. Obviamente, los minerales y los vegetales de la séptima ronda y raza, serán muy diferentes a los actuales.

Las palabras de un Maestro respecto al asunto son mejores que las mías:

“La naturaleza conscientemente prefiere que la materia sea indestructible en las formas orgánicas en vez de en las inorgánicas y labora lenta pero incesantemente hacia la realización de ese objetivo—la evolución de vida consciente del material inerte.”

—William Brehon

Path, Abril 1893


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