Los Anillos, Las Rondas y el Oscurecimiento

[Artículos Teosóficos]



l reciente artículo titulado “Evolución” del Path de Julio, ha suscitado en algunos corresponsales interrogantes concernientes al gran progreso alrededor de la cadena de globos a la cual esta tierra pertenece. Según se lee en unas de estas preguntas:

“Si nos transferimos al próximo planeta de nuestra cadena, ¿naceremos allí ya como seres humanos o tendremos que desarrollar pasando por los minerales, las plantas, etc.?”

Los adeptos no han divulgado detalles necesarios para responder a esta interrogación, pues, respecto a los otros planetas de nuestra cadena, tenemos sólo informaciones generales. En la Doctrina Secreta, H. P. Blavatsky afirma claramente que la enseñanza se enfoca particularmente sobre esta tierra, mientras los demás planetas están mencionados sólo en manera alusiva, salvo por lo que concierne al gran hecho de que la oleada de vida humana pasa de este globo al próximo y así sucesivamente por la cadena. El único otro autor que cita la autoridad respecto al asunto es Sinnett en Budismo Esotérico, reproduciendo las cartas que los Maestros de H.P.B. le enviaron. Pero sus detalladas informaciones conciernen sólo a esta tierra, por lo tanto arriesgarnos a responder a la interrogante, implicaría especular. Nadie sabe cual sea la función exacta de los otros planetas de la cadena, todo lo que sabemos es que la oleada de vida humana se transfiere al planeta sucesivo al final del ciclo de este. No sabemos en qué forma naceremos allí y sin duda no es una información necesaria, en cuanto muchas épocas tendrán que transcurrir antes de dejar este planeta, por lo tanto nos habremos olvidado de los hechos.

Estas consideraciones se relacionan a otra interrogante en la cual se pregunta si toda la familia humana o si sólo una parte de ella, se encuentra en el globo al mismo tiempo. Sobre este asunto no podemos hablar con autoridad. Pero según la autora de la Doctrina Secreta, los adeptos enseñan que al principio aparecen siete razas en siete partes diferentes del globo. Esto parecería indicar que los Egos en estas formas raciales provienen de otro planeta en la cadena. Siendo la enseñanza bastante clara en lo que concierne al hecho de que un oscurecimiento abarca al globo cuando la raza completa lo abandona por otro, podemos deducir que los planetas entran en un estado de oscurecimiento si las razas que los dejaron no terminaron todas sus rondas. Se llama la atención al asunto del oscurecimiento o, pralaya (véase la Doctrina Secreta, Vol. I, pp. 370-71, primera edición original inglesa). Debemos tener en cuenta que un pralaya total acontece sólo al cumplimiento de las siete rondas de las siete razas alrededor de los siete globos. El oscurecimiento, o un pralaya menor es comparable al descanso del cuerpo humano, en cuanto vuelve a despertarse, mientras el pralaya total es parecido a la muerte actual del cuerpo, seguida por la entrada de su Ego en el estado de Devachan. Este concepto concuerda con las ideas de los Maestros divulgadas por H.P.B., según las cuales el Nirvana para la gran familia humana consiste aquel largo período que ocurre entre la muerte total de una cadena planetaria y el nacimiento de una nueva, la cual será, en el momento de aquel nuevo nacimiento, el centro del principio de una forma de evolución superior.

Cuando en el artículo de Path de Julio leemos:

“Debemos pasar por los siete globos de la cadena tres veces más hasta que la raza llegue al grado final de su desarrollo.” La expresión la raza debe ser interpretada literalmente, pues en este caso no se toman en consideración las sub-razas, las cuales se desarrollan sobre el planeta y no se transfieren a otros. Por lo tanto, después de una sub-raza no hay oscurecimiento o pralaya, pues su proceso de formación continúa su desarrollo en este globo, y muy a menudo en dicho globo acontecen cataclismos que abarcan ya sea la masa entera o solo una parte. Estos cataclismos no son el oscurecimiento del globo, en cuanto este último sólo acontece cuando los Egos de la raza lo han abandonado a fin de continuar el trabajo en otro de la misma cadena. Siguiendo nuestra correspondencia con un fin ilustrativo, podemos decir que estos cataclismos son semejantes a las enfermedades y a los accidentes que el ser humano experimenta durante su vida. Cuando toda sub-raza necesaria se ha desarrollado, y la raíz, el tronco, la rama, la hoja, la flor, el fruto, se ha completado el desarrollo de esa raza.

A fin de evitar confundir nuestras ideas, debemos tener presente que la raza raiz a la que pertenecemos, incluye muchas sub-razas, y dicho término no implica que una nueva sub-raza aparece sólo cuando la anterior ha desaparecido. Las verdadera raza hindú y muchas de las europeas son parte de nuestra quinta raza raiz, así que tanto ellos como nosotros somos sub-razas. En América una nueva sub-raza se está formando como preparación para otras más. Todo eso preparando el terreno para la gran raza final. Es solamente cuando todas las sub-razas han terminado su desarrollo, que todas abandonan este globo. Al decir que que todas se van o desaparecen, lo que queremos indicar es que la raza se extingue desde un punto de vista físico, pero los Egos en sus cuerpos no abandonan este mundo para dirigirse a otro.

Como todos los Egos envueltos en esta evolución no se encuentran en el mismo grado de progreso, sino que varían en su desarrollo, hay algunos adelantados, mientras que hay otros atrasados, todo el proceso consiste en la educación de los Egos, y según la experiencia que necesitan, encarnan en las varias sub-razas terrestres en nuestro globo, ejecutando los requerimientos de cada Ego. De la misma manera, que uno nace en familia tras familia en su misma raza, así mismo, en una vida uno puede estar en una sub-raza avanzada en acorde con ciertas cualidades predominantes, pero en esa encarnación se pueden traer también ciertos defectos, o generar ciertas causas, que lo forzarían más tarde, a renacer en otra sub-raza menos adelantada con el propósito de extirpar esos defectos, o poder balancear las previas causas kármicas.

Así se provee un ajuste apropiado, un desarrollo perfecto, regularidad y redondez. De vez en cuando, algunas clases de Egos adelantan en masa, y al final no existe ningún Ego que necesite el desarrollo que proporciona alguna sub-raza y esta última desde un punto de vista físico empieza a desaparecer, convirtiéndose en la morada de inteligencias inferiores que, como poseen un poder aún más bajo que el de la simple materia cerebral de las formas en las cuales encarnan, degradan entonces la raza física, estando incapacitadas de impartir a la facultad cerebral natural, su normal expresión. Por lo tanto, dicha raza mostrará todo signo de decrepitud humana hsta que, sus restantes miembros, después de convertirse gradualmente en curiosidades etnológicas, se extinguirán. Este es uno de los grandes hechos en la historia racial que el mundo aún no comprende. Una raza es tanto espiritual como física, el cuerpo y el cerebro físico necesitan una inteligencia que los anime y que sea dotada de un nivel de poder suficiente para sostener la cantidad exacta de tensión necesaria para aquel tipo de cuerpo. Si esto no acontece, el equilibrio se destruye y sucesivamente la esterilidad de las hembras de la raza, conducirá inevitablemente a la extinción. Este es un punto oscuro, pero de máxima importancia. Probablemente, muchas personas lo rechazarán pero hoy la extinción racial es un hecho probado por la desaparición de Hotentotes y de otros grupos, y las teorías comunes no pueden explicar el por qué algunas razas experimentan tal plaga.

Volviendo al gran adelanto de las siete razas, debemos notar que al llegar a la séptima ronda, las Mónadas que se encuentran en el globo A, en vez de pasar al B, entran al Nirvana. Una vez que todas lo han abandonado, el globo A en vez de entrar en oscurecimiento, como en rondas anteriores, comienza a morir y a transferir sus principios, elementos vitales y energía a un centro laya, (un punto de equilibrio, o punto zero, donde la materia se convierte en homogénea y es incapaz de diferenciarse [véase “Laya” Glosario Teosófico, edición original en inglés, p. 187, de H.P. Blavatsky]), comenzando entonces la formación del nuevo globo A de la nueva cadena planetaria, más alta que la previa. El mismo proceso continúa con todos los demás globos y sus Mónadas. (Véase la Doctrina Secreta, Vol. I, fin de p. 173 y 174 de la misma autora.)

Esto es lo que aconteció exactamente a los predecesores de esta cadena de globos y como nuestra tierra es un globo de la cuarta ronda, lo formaron en el espacio las energías de la antigua luna, la cual es un globo de la cuarta ronda de una cadena previa. Por eso los adeptos llaman a la luna nuestra madre, al ser la madre de nuestro globo. La luna ilustra el asunto concerniente al oscurecimiento y al pralaya, en cuanto no se halla en oscurecimiento, sino que en su último pralaya y está desintegrándose a la velocidad permitida por la naturaleza. Entretanto, la tierra absorbe lentamente sus partículas, mientras el gran ciclo de nuestra evolución procede incesantemente. Según las declaraciones en las cartas de los adeptos, el planeta Marte, muy conocido, se encuentra en oscurecimiento. Esto implica que el cuerpo del planeta es como si estuviese durmiendo en el espacio, pues gira alrededor del sol y no tiene habitantes como nosotros. La oleada de vida que le pertenece se ha transferido a otro globo de su cadena, pero como esa oleada debe volver, el cuerpo del planeta no entra en pralaya, pero espera el nuevo día. Un cierto principio sutil, que los que lo conocen no lo divulgan, lo mantiene vivo como globo dormido, impidiéndole morir hasta que su oleada de Mónadas haya pasado siete veces, por la cadena de globos a la cual pertenece.

Path, Noviembre 1892


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