Síntesis de la Ciencia Oculta

[Artículos Teosóficos]


I

l abismo insuperable entre la mente y la materia, que la ciencia moderna ha descubierto, es el resultado lógico de los métodos actuales de la investigación científica, por decirlo así. Estos métodos son analíticos e hipotéticos, por lo tanto, los resultados alcanzados son absolutamente tentativos e incompletos. Aún cuando la “Filosofía Sintética” de Spencer es, en el mejor de los casos, un intento de comprender el método y el módulo completo de la naturaleza dentro de uno de sus procesos. El propósito consiste en el sintetizar, pero no puede ser definida una filosofía ya que esta sería una mera hipótesis especulativa, la cual es comparable al fisiólogo que estudia la función de la respiración en un ser humano sólo mediante el proceso de la expiración, ignorando el hecho que la inspiración debe completar cada acto expiratorio, si no la respiración cesa.

Por lo tanto, al tomar los hechos de la experiencia derivados de los fenómenos de la naturaleza y considerando los procesos cósmicos y orgánicos simplemente desde sus aspectos objetivos, tendremos siempre “eslabones perdidos, abismos insuperables” y “vacíos inconcebibles.” Pero en el caso del ocultismo, esto no sucede en cuanto la ciencia oculta es experimental y analítica, por lo tanto no reconoce “eslabones perdidos, abismos insuperables” y “vacíos inconcebibles,” porque no encuentra nada de todo esto. Tras de la ciencia oculta existe una Filosofía completa que incluye todo, la cual no es simplemente sintética en sus métodos, en cuanto aún las hipótesis más extrañas pueden serlo, sino que es la verdadera síntesis. Considera a la naturaleza como un todo completo, por lo tanto, el estudiante de ocultismo puede colocarse en ambos puntos de observación. Desde el punto de vista de la Naturaleza completa, puede seguir el proceso de segregación y diferenciación hasta el átomo más pequeño condicionado en el tiempo y en el espacio, o, desde la manifestación fenomenal del átomo, proseguir hacia arriba, hasta cuando el átomo llega a ser una parte integral del cosmos, involucrado en la armonía universal de la manifestación. Los científicos modernos pueden hacer lo mismo incidental o empíricamente, mientras el ocultista lo realiza sistemática y habitualmente, por lo tanto filosóficamente. El científico moderno se confiesa con orgullo un agnóstico total. El ocultista es reverentemente y progresivamente un gnóstico.

La ciencia moderna distingue entre la materia viva y muerta, orgánica e inorgánica y considera la vida un simple fenómeno de la materia. La ciencia oculta reconoce “principalmente el postulado según el cual en la naturaleza no existe nada que sea substancia o cuerpos inorgánicos. Las rocas, los minerales y aún los átomos químicos, son simplemente unas unidades orgánicas en profundo letargo. Su pasividad tiene un término y su inercia se transforma en actividad.” (La Doctrina Secreta, vol. I, pag. 626, nota). El ocultismo reconoce Una Vida Única Universal que incluye todo. La ciencia moderna considera la vida como un fenómeno particular de la materia, una simple manifestación transitoria debida a las condiciones temporales. Aún la lógica y la analogía debieran ayudarnos más en esto, por la simple razón que la así llamada materia inorgánica o muerta, se convierte constantemente en orgánica y viva, mientras la materia del plano orgánico se transforma continuamente en inorgánica. ¡Qué concepto racional y justificable es, el suponer que la capacidad o la potencia de la vida está latente en la materia!

Los elementos, los átomos, y las moléculas de la ciencia moderna, en sus partes físicas y metafísicas, aunque hipotéticas, raramente son filosóficas, en cuanto se les consideran simplemente fenomenales. La ley de Avogadro incluía una generalización respecto a la estructura física y al número. Los recientes experimentos del prof. Neumann deducieron la misma ley matemáticamente desde los primeros principios de la teoría mecánica de los gases, pero fue el Prof. Crookes quien percibió la necesidad filosófica de un substrato primordial, el protile, para establecer las bases de la Metaquímica como indica La Doctrina Secreta. En otras palabras, una filosofía completa de la física y de la química, que reemplazará las simples hipótesis y el empirismo. Si una o dos generalizaciones deducidas como necesidades lógicas o matemáticas, desde los fenómenos de la física y de la química, han sido capaces de revolucionar la química antigua, ¿qué cosa podríamos esperar de una síntesis completa que puede tomar los conceptos universales por medio de una ley que incluye la esfera entera de la materia? Aún el verdadero ocultista ha sido el depositario de este conocimiento desde muchos siglos atrás. Visiones parciales de esta filosofía han sido suficientes para suscitar en las mentes de Kepler, Cartesio, Leibnitz, Kant, Schopenhauer y al final en el prof. Crookes, las ideas que atrajeron la interesada atención del mundo científico. Aunque en ciertos puntos, tales escritores se complementan y se apoyan recíprocamente, nunca revelan la síntesis completa, en cuanto nadie de ellos la poseía, a pesar de que siempre ha existido.

Que el lector tenga presente estas 'Mónadas' de Leibnitz, cada una de las cuales es un espejo viviente del universo, en cuanto cada mónada refleja la otra, y compare esta idea y definición con algunas stanzas (slokas) en sánscrito traducidas por William Jones en las cuales leemos que la fuente creativa de la Mente Divina [...] “Oculta en un velo espeso de tinieblas, formó espejos de los átomos del mundo y en cada uno de estos reflejó su rostro.” (La Doctrina Secreta, Vol. I, pag. 623).

Puede ser humillante para la “Ciencia Moderna y Exacta” y repugnante para la cristiandad, tener que admitir que los paganos que ellos menosprecian, y las “Escrituras paganas” que siempre han sido ridiculizadas e ignoradas, todavía poseen una base de sabiduría nunca soñada en el mundo occidental. Deben entonces aprender la lección que la Ciencia no se originó en occidente, ni está ahí, así como la superstición y la ignorancia no pertenecen solamente al oriente.

Puede ser fácilmente comprobable que la ciencia y la filosofía antiguas anticiparon hace muchos siglos todo verdadero descubrimiento y adelanto importante. Es verdad que estas antiguas doctrinas han sido expresadas en idiomas y símbolos desconocidos y grabadas en libros inaccesibles hasta un período muy reciente para la mente occidental. Más allá de toda inaccesibilidad, la causa que ha impedido estas verdades antiguas de alcanzar nuestra época, ha sido el prejuicio, el desdén y el desprecio hacia el conocimiento pasado, demostrado por los principales personajes del pensamiento moderno.

Ni hemos aún aprendido la lección que la intolerancia y el desdén nunca son señales de sabiduría o los heraldos del saber en cuanto, salvo unas pocas exepciones, aún hoy toda discusión o reclamo sobre estas antiguas doctrinas, suscita el desprecio y el desdén. Todavía, su historia ha sido delineada y presentada al mundo. Como han observado los autores de La Doctrina Secreta, la generación actual podrá no aceptar ampliamente tales enseñanzas, que se conocerán y se apreciarán en el siglo veinte.

El pensamiento moderno, a causa de la tendencia materialista, no aprecia el propósito y la importancia de esta filosofía. No se cree que aún sea posible una ciencia metafísica y una filosofía científica completa, por lo tanto la sabiduría antigua, por ser tan vasta, no ha sido reconocida en nuestra época. No podemos percatarnos de que los autores de la sabiduría antigua hayan hablado al menos de dos planos de la experiencia consciente que transciende nuestra diaria percepción sensorial, aún cuando es una realidad, y ¿por qué tal revelación debería chocar o asombrar al moderno defensor de la evolución? Justifica simplemente sus hipótesis y amplía su campo de acción. ¿Es porque los custodios actuales de este antiguo saber no se preocupan por ser reconocidos en la bolsa y no compiten en los centros comerciales mundiales? Si el resultado práctico de tal competencia necesitaba una ilustración, podemos tomar como ejemplo al señor Keely. Los descubrimientos de nuestra época ya adelantan de muchos siglos su cultura ética y el conocimiento que debería entregar un poder superior a unos pocos individuos, cuyos valores éticos son inferiores, más bien que superiores a los de las masas ignorantes que sufren, conducirán solamente a la anarquía y aumentarán la opresión. En estos planos de conciencia superior, la ley del progreso es absoluta, el conocimiento y el poder se dan la mano para beneficiar al ser humano, no sólo a los poseedores individuales de la sabiduría, sino a la raza humana completa. Los custodios del conocimiento superior son por motivación y desarrollo los depositarios de lo divino. Estas son las condiciones de la conciencia superior a las cuales nos hemos referido. Por lo tanto, la síntesis de la ciencia oculta se convierte en la síntesis superior de las facultades humanas. ¿Qué importa si el ignorante ridiculiza su existencia, tratándola con desdén y menosprecio? Los que conocen su existencia y han aprendido algo sobre el propósito y la naturaleza de la síntesis de la ciencia oculta, pueden en su turno sonreir por cuanto tienen piedad y sienten dolor en ver la voluntaria esclavitud a la ignorancia y la infelicidad que ridiculizan la instrucción y cierran sus ojos a las verdades más claras de la experiencia.

Abandonando momentáneamente el campo de la física y de la cosmogénesis, podría ser positivo considerar algunas aplicaciones de estas doctrinas en las funciones y en la vida del ser humano.

El intelecto derivado de la filosofía
es semejante a un auriga; porque está
presente con nuestros deseos y siempre
los conduce a lo bello.

—Demófilo

II

[Las citas siguientes provienen de La Doctrina Secreta y de otras obras de H. P. Blavatsky.]

“En realidad, según la enseñanza oculta, todo lo que cambia es orgánico, contiene el principio vital y tiene la potencialidad entera de las vidas superiores. Por lo tanto, al admitir que todo lo que existe en la naturaleza es un aspecto del elemento único y la vida es universal ¿cómo es posible que exista un átomo inorgánico?” El ser humano es un animal perfeccionado, pero antes de alcanzar la perfección, aún en el plan animal, la luz del nivel superior debe haber empezado a resplandecer en él. Sólo el animal perfecto puede cruzar el umbral del plano superior siguiente, o humano, y mientras esto acontece, sobre él brillará el rayo del plano suprahumano. Por lo tanto, así como el alba de la humanidad ilumina el plano animal, y como estrella que guía, atrae la Mónada hacia una conciencia superior, así la aurora de la divinidad ilumina el plano humano, atrayendo a la mónada hacia el plano de conciencia supra-humano. Este es simplemente el aspecto filosófico y metafísico de la ley de evolución. El ser humano no posee un principio más que el insecto más pequeño, él es sin embargo, “el vehículo de una Mónada totalmente desarrollada y autoconsciente que sigue intencionalmente su línea de progreso, mientras que en el caso del insecto y del animal más evolucionado, la triada superior de los principios está dormida.” Por lo tanto, la Mónada original contiene la potencialidad de la divinidad. Desde luego, es incorrecto llamar ese proceso de pensamiento una Filosofía Sintética que considera sólo los fenómenos, terminando entonces con la materia en el plano físico. Estas dos generalizaciones de la filosofía oculta, según las cuales cada átomo tiene la potencialidad de la vida, y todo insecto y animal posee las potencialidades de los planos superiores, aunque estas estén dormidas, añade a la teoría evolutiva de Spencer precisamente el elemento que le falta, o sea el aspecto metafísico y filosófico, que permite a la teoría llegar a ser sintética.

La Mónada es entonces esencial y potencialmente la misma en el organismo vegetal inferior a través de toda forma y grado de vida animal, hasta al ser humano y más allá. Sucede un despliegue gradual de sus potencialidades desde “Monera” hasta el ser humano, aunque existen dos planos de conciencia, el sexto y el séptimo sentido, que la humanidad común aún no ha desarrollado. Cada mónada es contenida en una forma, y limitada por la materia, llega a ser consciente en su plano y en su nivel. Por lo tanto, la conciencia, como la sensitividad, pertenecen a las plantas y a los animales. La autoconsciencia pertenece al ser humano porque mientras este está encarnado en una forma, la triada superior con sus principios, Atma-Buddhi-Manas, ya no es latente, sino activa, aunque esta actividad está lejos de ser totalmente desarrollada. Cuando tal actividad se ha desarrollado completamente, el ser humano habrá llegado a ser consciente en un plano aún superior. Estará dotado del sexto sentido mientras el séptimo estará por abrirse, entonces se habrá convertido en un dios, en el sentido que Platón y sus seguidores daban a dicho término.

La filosofía oculta, al dar este sentido más amplio y completo a la ley de evolución, elimina totalmente los eslabones perdidos de la ciencia moderna e, impartiendo al ser humano una visión parcial de su naturaleza y destino, no sólo indica la línea de evolución superior, sino que lo dota de los medios para conseguirla.

Los átomos y las mónadas de la Doctrina Secreta, son muy diferentes a los átomos y a las moléculas de la ciencia moderna, según la cual son simplemente partículas de materia infinitésimamente pequeñas y dotadas de una fuerza ciega, mientras que la Doctrina Secreta las considera como nucleolos oscuros y Dioses potenciales, conscientes e inteligentes desde su primera encarnación al principio de la diferenciación durante el alba del Manvantara. Entre lo orgánico y lo inorgánico, la materia viva y muerta, no existen líneas concretas de diferenciación. Cada átomo está dotado y activado por la inteligencia y está consciente en su nivel y plano de desarrollo. Este es un vislumbre de la Vida Única que:

Se extiende a través del tiempo, abarcando toda la extensión,
Vive sin dividirse, opera sin consumirse.

Podemos decir que el Ego en el ser humano, es una mónada que ha acumulado innumerables experiencias a travé de tiempos inmemorables, desplegando lentamente sus potencias latentes a través de una sucesión de planos materiales. Por eso se le llama el eterno peregrino.

El principio manásico o mental, es cósmico y universal. Es el creador de toda forma y la base de cada ley en la naturaleza. No podemos decir lo mismo de la consciencia, en cuanto es una condición de la mónada como resultado de su encarnación en la materia y su estancia en una forma física. La autoconsciencia, que vista desde el plano animal hacia arriba, parece el principio de la perfección, mirada desde el plano divino hacia abajo, es la perfección del egoísmo y la maldición de la separación. Es el mundo de la ilusión que el ser humano se ha creado. “Maya es la facultad perceptiva de todo Ego que se considera una Unidad separada e independiente de SAT, o 'esencia del ser' Único, Infinito y Eterno. El 'peregrino eterno' debe por supuesto proseguir siempre más arriba y abandonar el plano de autoconsciencia que tanto le costó alcanzar.”

Un conjunto de innumerables vidas constituye la compleja estructura que llamamos Ser Humano. La esencia de la Vida Única no sólo se encuentra en toda célula microscópica que compone los tejidos, sino en las moléculas y en los átomos que forman estas células. Cada célula orgánica, así llamada, tiene su núcleo, un centro de materia más sutil y sensitiva. Los procesos nutritivos, constructivos y funcionales que consisten en un flujo y reflujo, en inspiración y expiración; hacia el núcleo, y desde el núcleo.

Por lo tanto el núcleo es, según su nivel y tipo, una mónada encarcelada en una forma. Sin embargo, toda célula microscópica tiene su propia consciencia e inteligencia, por lo tanto, el ser humano está compuesto de innumerables vidas. Esta es simplemente síntesis fisiológica deducida lógicamente de los hechos de la fisiología e histología y aún de la secuencia lógica de la filosofía del ocultismo. La salud general del cuerpo, depende de la integridad de todas sus partes y especialmente en la armoniosa asociación y cooperación entre ellas. Un tejido enfermo implica que un conjunto de células individuales no quieren cooperar, engendrando en este tejido una acción discordante, usando o pidiendo más de lo que se debe en alimento y energía. La enfermedad en el tejido del cuerpo humano, indica con exactitud, el pecado de separación. Además, las células se agrupan según el principio de las jerarquías. Los grupos más pequeños están sujetos a los conjuntos mayores, que a su turno están subordinados a aquellos más amplios o al conjunto total. Por lo tanto, toda célula representa y resume al ser humano, el cual es una copia del Universo. Como hemos ya observado, el Eterno Peregrino, el Alter Ego en el ser humano, es una mónada que progresa durante las edades. El Ego, por derecho y dotes propios, es el rey en el plano de la vida corpórea del ser humano. Descendió en la materia en el proceso cósmico hasta que alcanzó el reino mineral, luego empezó a ascender por los tres reinos hasta que llegó al plano humano. Los elementos de su ser, análogamente a las células y a las moléculas del cuerpo humano, son conjuntos de estructuras accesorias o subordinadas al Ego. Por lo tanto, la mónada humana o Ego, as afín a todo lo que es inferior a ésta y es la heredera de todo lo que le es superior, ligada por lazos indisolubles al espíritu y materia, Dios y Naturaleza. Los atributos que acumula, y las facultades que desarrolla, son simplemente las potencialidades latentes o dormidas que se despiertan a la vida consciente. Las células de los tejidos, constituyen la estructura corporal, mientras que el orden en el cual se disponen, el principio en que se agrupan, que constituye la forma humana, no es simplemente una forma desarrollada desde el plano animal inferior, sino la involución de un principio proveniente de un plano superior, de otra cadena evolucionaria, o sea los Pitris Lunares. El Mono Hanuman antecede en muchos milenios al eslabón perdido de Darwin. Al mismo tiempo, el elemento Manásico o mental, con sus potencialidades cósmicas e infinitas, no es simplemente el instinto desarrollado del animal. La Mente es la potencialidad latente o activa de la Ideación Cósmica, la esencia de toda forma, la base de toda ley, la potencia de todo principio en el universo. El pensamiento humano es la reproducción en la esfera de la consciencia humana, de estas formas, leyes y principios. Por lo tanto, el individuo percibe y comprende la naturaleza mientras esta se desarrolla en él. Sin embargo, cuando la Mónada ha pasado por la forma del ego animal, envolviendo y desplegando la forma humana, los principios de la triada superior despiertan de su latencia de largas épocas, es iluminada por los Manasa-putras, e incluída en la esencia y substancia de ellos. ¿Cómo podría el ser humano representar al cosmos si este no lo tocara en cada punto, y no fuese involucrado en cada principio? Si el ser del hombre está tejido en la tela del destino, sus potencias y posibilidades asumirán la divinidad como los hilos y los diseños de su vida ilimitada. ¿Qué razón tiene para sentirse triste o descorazonado? ¡Ay! ¿Por qué se siente degradado, si él es heredero de un futuro lejano brillante?

La particularidad de esta teología y su transcendencia, consiste en el hecho que no considera al Dios superior como el principio de los seres, sino como el principio de los principios, o sea de las procesiones divinas de sí mismo, que están todas implantadas en los insondables abismos de la inmensa fuente de su existencia, y podríamos definirlas como sus ramificaciones supersensoriales y flores superluminosas.

—Thomas Taylor, Introducción a los Himnos Místicos de Orfeo.

III

Siempre ha parecido extraño que en teosofía y en ocultismo, no existen dogmas ni credos. ¿Es la teosofía una religión? No, es la religión. ¿Es una filosofía? No, es la filosofía. ¿Es una ciencia? No, es la ciencia. Si es posible tener un consenso de religión, filosofía y ciencia, y si nunca se realizó en el pensamiento humano, este último debe haber transcendido desde hace mucho tiempo los confines de todo credo y cesado de dogmatizar. Por eso es difícil contestar a las preguntas. Ninguna proposición permanece separada o puede ser interpretada separadamente sin limitar y distorcionar su sentido. Debemos considerar cada declaración subordinada a la completa síntesis. Las personas verdaderamente inteligentes, capaces de razonar correctamente, muy a menudo carecen de interés suficiente para esforzarse a entender la universalidad de estos principios. Si tienen el mínimo interés en el tema, esperan que se les explique todo en una conversación de una hora, o que aprenderán de un artículo en el periódico todo lo que concierne al ser humano, a la naturaleza y a la divinidad. Sólo entonces deciden si rechazar estas ideas o incluirlas en sus credos anteriores. Estas personas no son más sabias que los escritores mediocres que analizan ciertos puntos ridiculizándolos y transformándolos para su estúpido sarcasmo, ¡imaginándose al fin que han demolido la estructura entera! Si estos individuos se percataran de esa locura, se quedarían asombrados. El pensador más profundo, y la persona dotada de un razonamiento correcto, podrían dedicar una vida entera aprendiendo la filosofía del ocultismo y otras existencias, intentando dominar los detalles científicos, mientras que al mismo tiempo, su ética y su vida religiosa se armonizarían con el principio altruista de la hermandad humana. Si consideramos esta tarea demasiado difícil, es sin embargo la línea de la evolución humana superior, que, a la larga, toda alma deberá seguir, retroceder o cesar su existencia.

El ser humano es simplemente un eslabón en una cadena infinita de seres, una secuencia de un pasado eterno de causas y procesos, una potencialidad nacida en el tiempo, que se extiende sobre dos eternidades, su pasado, su futuro y en su consciencia son todos una sola cosa, la Duración, lo omnipresente. En un artículo anterior, mostramos que el ser humano era un conjunto de Vidas, mostrando además que estas entidades vivientes llamadas células, se asociaban de acuerdo al principio de jerarquía, reuniéndose según el nivel, el orden, el servicio y el desarrollo. Expusimos que todo esto era la síntesis física y orgánica del ser humano, mostrando que la enfermedad era el pecado del estado de separación nutritivo orgánico o fisiológico. Además, mostramos que cada esfera del ser individual, cada órgano y célula de su cuerpo, poseía también su propia consciencia e inteligencia subordinada a la totalidad. Por lo que concierne a la salud, toda acción es sincrónica y rítmica, por variada, extensa, intensa o completa que sea. La física moderna ha alcanzado un conocimiento suficiente para justificar todas estas declaraciones, al menos por analogía. El principio de la inducción y de la vibración eléctrica, la transmisión de la vibración cuantitativa y cualitativa, su exacta registración y aplicación en la telegrafía, el teléfono y el fonógrafo, han volcado toda teoría anterior física y fisiológica. Por ejemplo, una placa metálica ¿puede hablar como un ser humano? ¿Si o No? Según Bouillard, que no era un hombre común, era imposible, ya que aceptar tal hecho, implicaba volcar todas nuestras nociones sobre fisiología. Estas fueron las palabras que Bouillard dijo, durante la presentación del fonógrafo de Edison en la Academia cuando acusó al que hacía la presentación de ventriloquía. La Sugestión Mental, Pag. 291, por J. Oehorowicz.

Según la enseñanza oculta, el Ego precede y sobrevive al cuerpo físico. No es posible explicar de otra manera los fenómenos de la vida del ser humano y el proceso de su pensamiento. La fisiología moderna enseña algunos hechos acerca de la vida humana detalladamente. Además, los agrupa y deduce ciertos principios y leyes, pero muy raramente se intenta emprender la síntesis del ser humano completo. La psicología es simplemente empirismo representado por hechos separados, escasamente comprendidos y muy a menudo interpretados erróneamente.

Si preguntamos al fisiólogo moderno si el ser humano puede pensar cuando está inconciente, y si puede estar conciente y no pensar, contestará negativamente. Su respuesta se basará en conocer lo que conocemos o suponemos conocer acerca de la memoria. Raramente el fisiólogo moderno comprende la idea según la cual el verdadero ser humano, el Ego, está siempre consciente en algún plano y piensa en el sentido común, en términos de extensión y duración, o espacio y tiempo, sólo en el plano inferior por medio del cerebro físico. Pero los abismos en fisiología y en psicología empiezan a desaparecer al comprender la idea que el Ego es el verdadero ser humano y mora en el cuerpo físico, usándolo como instrumento que lo relaciona al espacio, el tiempo, a la percepción, a la sensación, al pensamiento y al sentimiento. Aún en este caso, debemos tener particularmente presente que tenemos que considerar esta doctrina del Ego a la luz de la síntesis completa del ocultismo. El sentido del Ego aparecerá más claro, mientras hagamos esto de manera inteligente.

Por lo tanto, el compendio breve y conciso de la filosofía del ocultismo expuesto en la Introducción de la Doctrina Secreta, es muy significativo y el estudiante que desee aprender el contenido de los dos volúmenes, debe estudiar este bosquejo con mucha atención. Ninguna proposición subsecuente, ningún principio de la vida humana puede separarse de este resumen para comprenderse correctamente. El tema que sigue es necesariamente fragmentario, pero el compendio es inclusivo y filosófico y si un individuo razona lógicamente y sigue las analogías más evidentes, nunca podrá perderse. Este compendio define claramente, aunque no en todos sus detalles, que debe ser solucionado filosóficamente en la razón y la vida, relacionando la mente con el cerebro, el pensamiento y la consciencia, la vida y la materia, el ser humano, la naturaleza y la divinidad. La vida que llena todo, los movimientos cíclicos y periódicos, los períodos de acción y de descanso, las relaciones íntimas de mutua dependencia entre todas las cosas, son pertinentes tanto al cosmos como a cada átomo en su amplio alcance.

Los estudiantes, a veces se quejan de la dificultad para comprender el tema en cuanto es amplio, profundo, intrincado y oscuro. Esto sucede porque no se percatan de todo lo que han realizado. El ocultismo no puede enseñarse ni aprenderse en unas pocas leccciones simples. Las lecciones objetivas que a veces H.P.B. impartía, eran casi siempre mal comprendidas y aplicadas erróneamente, muy a menudo suscitaban solamente la curiosidad vulgar y el abuso personal, en vez de su atención y estudio. Si antes del advenimiento de la Sociedad Teosófica, hubiese sido propuesto en la cara de los credos cristianos, del materialismo científico, de la indiferencia arrogante agnóstica y de la babel del espiritismo, reconstruir completamente desde las bases nuestro conocimiento sobre la naturaleza y el ser humano, de mostrar la unidad y las bases de las religiones mundiales, de eliminar del campo científico los eslabones perdidos, de convertir el agnosticismo en gnosticismo, de colocar la ciencia de la psicología, la naturaleza y las leyes mentales y del alma sobre y contra el mediumismo, esta tarea habría sido considerada como un trabajo hercúleo e imposible de realizar. Ahora que este plano ha sido virtualmente cumplido y el conjunto de conocimiento presentado al mundo, las personas encuentran extraña su incapacidad de no poderlo compreder todo, igual que como dicen que el poeta Burns escribió algunos de sus poemas más breves estando parado en un solo pie.

Además, la gente se queja de que los téminos empleados son muy poco familiares y que las palabras importadas de otros idiomas son raras. Aún si un individuo emprendiera el estudio de la física, de la química, de la música o de la medicina, tendría que encarar los mismos obstáculos. ¿Es extrañó entonces, que la ciencia que las incluye a todas, intentando ofrecer una síntesis de la esfera entera de la naturaleza y de la vida, tuviera su propia nomenclatura?

Más allá de estos obstáculos necesarios y naturales, existe otro, el espíritu contencioso que se opone y critica cada punto, antes que sea claramente declarado y comprendido. Supongamos que una persona completamente ignorante en matemáticas se comportase en la misma manera diciendo: “No me gusta esta proposición, no veo el motivo de volcar un seis para hacer el nueve. ¿Por qué dos más dos no son cinco?” ¿Cuánto tiempo le llevaría a un individuo aprender matemáticas? En el estudio de la Doctrina Secreta, no es una cuestión de simpatía o de antipatía, de creer o no creer, sino que sólo de inteligencia y comprensión. El individuo que reconoce su ignorancia, pero aún no quiere abandonar sus simpatías, sus credos y dogmas momentariamente, para tratar de comprender lo que se le presenta, en su propia luz, basado exclusivamente en sus méritos, no necesita y no ocupa la Doctrina Secreta. Aún en el caso de que acepte o crea en un número mayor de proposiciones, al rechazar algunas, perdemos de vista la síntesis del todo. Según ciertas personas, todo esto es una excusa para infundir en la gente la creencia ciega, intentando atar la mente y la consciencia humana a aceptar ciegamente estas doctrinas cuando se le presentan. Sólo un individuo ignorante o deshonesto puede expresar tal declaración frente a la realidad de los hechos. Leed la página xix de la Introducción a la Doctrina Secreta (edición inglesa): “La cosa más importante a tener presente es que ningún libro teosófico adquiere un valor mayor a tener en cuenta porque proviene de alguna supuesta autoridad.” Si esta frase defiende la creencia ciega, que los enemigos de la Sociedad Teosófica hagan lo que puedan. Si la Doctrina Secreta tiene alguna autoridad, debemos buscarla en el interior y no en el exterior. Esta debe basarse en su capacidad de ser inclusiva, universal, completa, continua y razonable; o sea, basada en su síntesis filosófica, una cosa que los individuos superficiales, arrogantes, indolentes, supersticiosos y dogmáticos no percatan.

O hombre sabio, has preguntado justamente. Ahora, escucha con atención: Las fantasías ilusorias que emergen del error no son definitivas.

Los grandes seres y los pacíficos viven reengendrando el mundo como sucede después del arribo de la primavera y después de que ellos mismos han cruzado el océano de la existencia corporal, ayudan sin motivos personales, a los que intentan seguirlos.

—Crest Jewel of Wisdom

IV

En los artículos precedentes, necesariamente breves y fragmentarios, hemos expresado algunos puntos para demostrar la relación que existe entre la Doctrina Secreta y todo problema en la naturaleza y en la vida.

La síntesis es la verdadera esencia de la filosofía, la combinación de elementos separados en un todo único y es el opuesto del análisis que es la verdadera esencia de la ciencia.

El artículo de C.J., El Compendio de la Doctrina Secreta, impreso en las páginas de Lucifer, aclara esta filosofía o síntesis del todo.

Se ha filosofado en estas épocas modernas, pero puede haber solamente una filosofía, una síntesis del todo de una naturaleza eterna. Antes de la Doctrina Secreta de H. P. Blavatsky y excluyendo los escritos de Platón, en la época moderna nadie había presentado al mundo occidental, ninguna aproximación a una filosofía completa. Las escrituras de Platón están cuidadosamente velados en el lenguaje simbólico de la iniciación. La Doctrina Secreta, que aparece después de más de dos mil años, en una época presuntamente científica, está dirigida al pensamiento científico actual. Igual que la época presente es deficiente en filosofía, así de la misma manera, la época de Platón era deficiente desde el punto de vista científico. Por lo tanto, mientras la Doctrina Secreta incluye la filosofía y la ciencia, dirigiéndose al pensamiento de la época, debe reconocer aquí como sucede en cualquier otro sitio, la ley de los ciclos que gobierna el desarrollo intelectual de una raza no menos que en las revoluciones de soles y mundos, dirigiéndose de esa manera desde el plano de pensamiento que está en estado ascendente. Es por eso, por estar el pensamiento analítico en estado ascendente, al ser éste el pensamiento-forma de la época, que la gran mayoría de los lectores pasarán por alto la síntesis completa, sin entonces percatarse de la filosofía de la Doctrina Secreta. El único propósito de estos artículos breves y fragmentarios, consiste en llamar la atención sobre este punto.

Nos encontramos en un período de transición y al acercarnos al siglo veinte habrá un renacimiento de la filosofía genuina y la Doctrina Secreta será la base de la Nueva Filosofía. Ya hoy, algunos científicos adelantados como Keely, Crookes, Lodge, Richarson y muchos otros más, se mueven tan cerca de los márgenes de la filosofía oculta, que será imposible impedir a la nueva edad entrar en esa esfera. La Doctrina Secreta de H. P. Blavatsky, es una mina de hechos científicos, aunque este no es su valor principal. Estos hechos se han colocado, por lo menos, aproximadamente en tal relación con la síntesis o la filosofía del ocultismo, simplificando la tarea del estudiante que busca el verdadero conocimiento, adelantando así su propio progreso más allá de toda preconcepción, si quiere aprender seriamente y es inteligente. En ningún otro libro escrito en inglés la ley de evolución está tan sondeada. Nos recuerda el incesante tono bajo del mar profundo y parece considerar nuestra tierra en todos sus cambios desde el nacimiento hasta el día del juicio. Sigue al ser humano en su triple evolución: física, mental y espiritual por el círculo perfecto de su vida ilimitada. El Darwinismo ha alcanzado su límite y está retrocediendo. El ser humano verdaderamente se ha desarrollado de formas inferiores, pero ¿de qué ser humano estamos hablando? ¿El físico, el psíquico, el intelectual, o el espiritual? La Doctrina Secreta indica donde las líneas de evolución e involución se encuentran, donde la materia y el espíritu se dan la mano y donde el animal ascendiente se encuentra con el dios caído, ya que todas las naturalezas se encuentran y se mezclan en el hombre.

No juzguéis ninguna proposición de la Doctrina Secreta separada del resto, en cuanto ninguna lo está. Aquí no existe independencia mayor de la que hay en las unidades que componen la familia humana. Esto es interdependencia, tanto en la naturaleza como en la vida.

Aún miembros de la Sociedad Teosófica se han preguntado muy a menudo por qué H.P.B. y otros individuos bien conocidos en la Sociedad, ponen tanto énfasis en las doctrinas del karma y reencarnación. No depende solamente del hecho que estas doctrinas son fácilmente de comprender y positivas a los individuos al darles una fundación sólida en el campo de la ética, o todo tipo de conducta humana, sino porque estas son las verdaderas notas claves de la evolución superior en el ser humano. Sin el karma y la reencarnación, la evolución es simplemente un fragmento; un proceso en el cual sus principios no se conocen, y su resultado no se puede discernir; un vislumbre de lo que podría ser; una esperanza de lo que debía ser. Pero a la luz del Karma y la Reencarnación la evolución se convierte en la lógica de lo que debe ser. Por lo tanto, en la cadena del ser no hay eslabones perdidos, y los cîrculos de la razón y la vida están completos. El Karma presenta la ley eterna de acción, y la Reencarnación provee el campo de acción ilimitado para su aplicación. Innumerable número de personas son capaces de entender estos dos principios, aplicándolos como una base de conducta, tejiéndolos en el lienzo de sus vidas, aunque no comprendan la síntesis total de evolución infinita en la cual estas doctrinas representan un papel muy importante. Por lo tanto, ofrecen aún al pensador superficial, y al débil, o argumentista, una base ética perfecta y una guía infalible. La Teosofía está trabajando hacia la futura realización de la Hermandad Universal y a la evolución superior del ser humano. Pero sólo pocos se percatan del trabajo emprendido y lo que se ha conseguido ya. La oposición ejercida hacia el karma y la reencarnación, demuestra claramente la oscuridad de la época actual concerniente al pensamiento filosófico genuino. En estos diecisiete añs de vida del Movimiento Teosófico, ninguna fuente ha intentado desacreditar de manera lógica y seria estas doctrinas desde un punto de vista filosófico. Han sido negadas, ridiculizadas y denunciadas, pero no filosóficamente, en cuanto desde el principio, el karma y la reencarnación han sido presentados y apoyados desde el plano de vista lógico e imparcial de la filosofía. Al ridículo no podemos responder y tampoco vale la pena, en cuanto no es una discusión, sino la atmósfera de las mentes débiles, fruto del prejuicio y de la ignorancia.

Por lo tanto, la síntesis del ocultismo es la filosofía de la Naturaleza y de la Vida, la verdad completa y libre que incluye todo hecho científico desde el punto de vista de los procesos infalibles de la Naturaleza Eterna.

Llegará el momento en que los pensadores realmente adelantados de la edad, apartarán su indiferencia, burla y orgullo para seguir las líneas presentadas en la Doctrina Secreta. Todavía, sólo unos pocos parecen percatarse de cuan amplias son estas fuentes en cuanto involucran un proceso de pensamiento casi desconocido a nuestra época empírica e inductiva. Es una revelación proveniente de edades arcaicas, indestructible y eterna, aunque sea posible oscurecerla y perderla, pero al mismo tiempo puede renacer, o reencarnarse como sucede con el ser humano.

El que vive en un color del arco iris, no percibe los demás. Vivid en la luz difundida del arco entero y lo sabréis todo. El Sendero

El que no sabe las cosas comunes de la vida, es un animal entre los hombres. El que sabe sólo las cosas comunes de la vida es un hombre entre los animales. El que sabe todo lo que puede aprender por medio de una investigación diligente, es un dios entre los hombres. —Platón

Path, Nov 1891, Feb, Mar, Mayo 1892


Theosophy Company
245 West 33rd Street,
Los Angeles, California 90007
USA

teléfono: 213-748-7244

web: http://www.ult-la.org/spanish.html





para regresar a la Página Teosófica