Claros Indicios Teosóficos

[Artículos Teosóficos]



egún lo que escribe la autora de “La Clave de la Teosofía” y la opinión de muchos teósofos, durante el último cuarto de siglo de cada centuria emerge un movimiento bien definido que comparte la naturaleza del actual movimiento teosófico. ¿Es posible remontar estos esfuerzos? ¿Existía un grupo de personas que se llamaban “Teósofos” hace cien años? ¿Es necesario que todos estos movimientos pasados se hayan denominado “Teosóficos”? Si la afirmación según la cual los Adeptos originan estos movimientos es verdadera, ¿es la actual Sociedad Teosófica el único grupo con el cual estos seres trabajan?

Comenzaremos con la última pregunta, tomando como punto de referencia a H.P.B. Según su opinión, aunque el movimiento de la Sociedad Teosófica actual se encontraba claramente bajo la guía de los Adeptos, no era el único por medio del cual trataban de influir sobre el pensamiento y la ética de la raza, sino que ejecutaban constantes intentos en muchas formas diferentes. Ella insistía que la Sociedad Teosófica llevaba el símbolo, por decirlo así, de las Antiguas Escuelas Orientales, por lo tanto muestra el signo distintivo, llamado lakshama en sanscrito, de la antigua Logia unida de los Adeptos. Suponer que una sola organización fuera el único vehículo para el esfuerzo de la Hermandad, se opone al análisis profundo de la tradición y de la razón. Pues, si esta Logia de Adeptos es la depositaria del conocimiento, poder y propósitos que se le atribuyen, debe emplear a todo grupo que esté relacionado con la humanidad. Tampoco es necesario asumir que, los esfuerzos evidentes efectuados en cada siglo se llamen Teosóficos, para distinguirlos de la corriente general de influencia en todas direcciones. A menudo se cree que los Rosacruces no existieron como grupo, pero los estudiantes sinceros han llegado a la conclusió que tenían una organización. Se expresaban en un lenguaje cristiano, eran profundamente místicos y mientras hablaban del Espíritu Santo, sophia, etc., enseñaban la teosofía. A causa del período en que vivieron, estaban obligados a adaptarse a las exigencias del momento, pues habría sido una completa locura ponerse en oposición, destruyendo así la esperanza de obtener algún resultado. Actualmente, la situación es diferente ya que el aire y el pensamiento son libres y la iglesia corrompida no quema a las personas por sus opiniones. Desde un cierto punto de vista, la Sociedad Teosófica es la hija de la Sociedad de los Rosacruces del pasado. H.P.B. lo dijo y el análisis de sus ideas nos lo confirmarán. Al principio los Rosacruces eran cristianos y en seguida descendientes de estos últimos. Aún hoy parece que en una de las grandes ciudades de esta nueva república, existe una gran caridad comenzada y llevada a cabo con el dinero proporcionado por los descendientes de los rosacruces, bajo el impulso interior impartido por algunos de los Adeptos que pertenecían a este grupo. En este caso la herencia física cuenta, y hasta que un Adepto ha alcanzado el séptimo nivel, a menudo se mueve en armonía con los antiguos flujos hereditarios, es decir, con frecuencia es más simple para un Adepto afectar a alguien que esté en su directa línea física, que a un individuo que no pertenezca a su familia desde el punto de vista de la herencia consanguínea y psíquica.

Hace dos siglos, en Alemania vivía Jacob Boehme. Era un zapatero ignorante, pero traía su iluminación del interior, por lo tanto fue el amigo y el maestro de muchos grandes individuos eruditos. Sus obras agitaron a la iglesia y aún hoy su influencia permanece. Su vida está repleta de indicaciones sobre la ayuda de los Maestros de la Sabiduría. Aún después de su muerte, sus escritos tuvieron una amplia influencia en Alemania y en Francia. El se definía como cristiano, pero lo llamaron también “Teosopher,” que quiere decir precisamente “Theosophist” (Teósofo), ya que solo sucesivamente las personas empezaron a usar la terminación 'ist' en lugar de 'er.' Su influencia duró aún mucho tiempo después de su muerte. Durante la primera mitad de nuestro siglo, muchísimos libros de Boehme fueron deliberadamente enviados a todo el mundo y entregados gratis a las bibliotecas de los Estados Unidos, preparando el camino para el trabajo de la Sociedad Teosófica de forma apreciable, pero no completa.

Hace cien años, en Francia existía un movimiento parecido y uno de sus agentes era Louis Claude, Conde de San Martin, cuya correspondencia se denominó “Correspondencia Teosófica.” El habla de Boehme y de una ayuda invisible, pero poderosa, que lo salvó de los peligros durante la Revolución. Sus libros, entre los cuales había “L 'Homme de Désir,” Tuvieron una amplia aceptación y hay indicaciones de la existencia de una Sociedad que estaba obligada a permanecer secreta. Al mismo tiempo, notamos la gran revolución americana influenciada por Thomas Paine, quien, hasta hoy, es víctima de las calumnias de los teólogos ignorantes, aunque Washington y el primer Congreso le agradecieron públicamente. Esta república es un esfuerzo teosófico pues concede la libertad, y afortunadamente no declara en su Constitución ninguna religión en especial. Según algunas indicaciones divulgadas, los Adeptos ejercieron una cierta influencia en la revuelta de las Colonias en 1775. Hace algunos años que el Maestro de Sinnett, contestando a su interrogante, escribió que la Hermandad estaba involucrada en todo movimiento humano importante, pero nadie podía hacerla comparecer ante un tribunal y pedir pruebas.

En 1889, el hermano Buck escribió: “Tengo un volumen titulado 'Theosophical Transactions of the Philadelphia Society' Londres 1697 y otro de 1855 titulado 'Introduction to Theosophy or the Science of the Mystery of Christ' y en 1856 fue publicado 'Theosophical Miscellanies.'”

Hace 1500 años que Ammonius Saccas realizó un esfuerzo parecido con buenos resultados. El profesaba casi el mismo plano de la Sociedad Teosófica, enseñando que el propósito de Jesús consistía en mostrar a las personas la verdad en toda religión, restableciendo a la antigua filosofía su justo lugar. El hecho de que los varios esfuerzos tenían nombres diferentes no se opone para nada a la teoría que estamos analizando. Los que trabajan por el bien de la humanidad: ambos los Adeptos y los que no lo son, no se interesan por un simple nombre, sino que buscan el esfuerzo efectivo y no una vindicación a los ojos humanos por haber sido los primeros o los originales.

Hasta ahora hemos sólo tomado en consideración el mundo occidental. Mucho antes del nacimiento de Jesús, y sucesivamente, en Asia se realizaron numerosos esfuerzos teosóficos, pues no debemos olvidarnos que nuestras teorías y las de Ammonius Saccas, se originaron en oriente. Aún al principio, muchas naciones ignoraron a los paganos y a los bárbaros, al final se han percatado de que con frecuencia, los cristianos deben su religión y filosofía a los paganos. Por lo tanto, mientras en Europa imperaban los gozos de la vida salvaje y grosera, los orientales elaboraban, refinaban y perfeccionaban la filosofía a la cual tanto debemos. Nosotros, que creemos en los Adeptos como Hermanos de la Humanidad, debemos suponer que no ignoraban el efecto que la gran filosofía oriental habría ejercido en Europa, tan pronto como esta última hubiera sustituido el interés para el dinero. Este efecto empezó a infiltrarse a través de Inglaterra, Alemania y Francia. Los franceses pusieron primero su atención en los “Upanishads,” los alemanes se dedicaron al estudio del sanscrito e Inglaterra conquistó a la India, de manera que se pudiese examinar sus minas metafísicas en paz, cuyo resultado notamos más y más cada año que pasa. El prejuicio ignorante y estrecho hacia los “paganos” va disminuyendo y las masas empiezan a percatarse de que el pobre hindú no debe ser menospreciado en el campo del pensamiento, por lo tanto se está desarrollando gradualmente un sentimiento mejor y más amplio. Todo esto es mucho mejor que la glorificación de cualquier Hermandad. Además, la Logia aspira siempre a estos resultados, pues no admite en su interior el orgullo egoísta, la arrogancia y el amor para el dominio personal, los cuales no deberín ni siquiera existir en la actual Sociedad Teosófica.

—William Brehon

Path, Agosto, 1892


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