La Realidad Omnipresente


Reproducido con permiso, de "Sophía". Publicado en su edición de Abril de 1999.

Entre los miembros de la Sociedad Teosófica sería difícil encontrar materialistas que negaran la existencia de algo que estuviera más allá del margen de los sentidos humanos y de la mente humana. Pero hay personas, especialmente en la India, que se sienten inclinadas a imaginar que la filosofía teosófica es una forma de teísmo, y que acepta a un Dios de algún tipo. Esto podría atribuirse a la tendencia general a estudiar insuficientemente, o a unas ideas tendenciosas basadas en el deseo de contar con unas muletas y al rechazo de romper antiguos hábitos de pensamiento o a la creencia de que su propia religión antigua, con muchas incrustaciones, puede recogerse bajo el nombre de "Teosofía".

La insistencia de Krishnamurti de que ni la palabra "dios" tienen nada que ver con lo verdaderamente sagrado, tiene una importancia inmensa para el progreso de la humanidad. Las religiones han puesto el sello de la autoridad en un dios o dioses fabricados por la mente humana y revestidos de unos atributos que caracterizan al ser humano corriente. Los dioses muchas veces son representados como unos seres humanos que van errantes por ahí,, y que piden halagos y atenciones, recompensando la obediencia ciega y castigando a los "enemigos".

El planteamiento teosófico de la Realidad sagrada siempre existente es diferente. La famosa Carta del Mahatma (Number 10 en la versión original) lo deja muy claro:

El Dios de los teólogos es simplemente un poder imaginario, un loup garou... y nuestro principal objetivo es liberar a la humanidad de esta pesadilla, enseñar al hombre la virtud por sí misma y a caminar por la vida apoyándose en sí mismo en vez de apoyarse en una muleta teológica, que durante incontables siglos ha sido la causa directa de casi todas las desgracias humanas.

Incluso hoy en día, cuando la mayoría de la gente piensa que están viviendo en una época de progreso, y a pesar de la emancipación intelectual que se ha logrado con el estudio de la ciencia, el concepto de dios y la autoridad de las iglesias están causando el caos. Los odios y los feudos amargamente destructivos entre los fieles de distintas denominaciones religiosas& #45;- en Bosnia, Oriente Medio, Irlanda del Norte, el subcontinente indio, Indonesia, etc., son testimonios de la locura de la creencia constante que tiene la humanidad en un Dios proyectado por la mente.

¿Cuál es la alternativa? Evidentemente no es una vuelta al materialismo que ha promovido el egoísmo más craso, y a la ambición, crueldad y otros males que nacen del egoísmo. Ser un teósofo no es necesariamente creer y prestar adoración a ningún dios o divinidad especial. Como escribió Madame Blavatsky:

Uno no necesita sino adorar al espíritu de la naturaleza viva y tratar de identificarse con él. Reverenciar esa Presencia abstracta, la Causa invisible, que sin embargo se manifiesta a sí misma.

Los grandes intelectos, los Videntes espirituales titánicos, han llevado su conciencia al otro lado de los velos de las apariencias externas... han formulado su conocimiento diseñándolo en un vasto sistema de pensamiento. Este sistema de pensamiento que llamamos hoy Teosofía. Es la Madre de todas las grandes religiones y las grandes filosofías del pasado y lo seguirá siendo de las del futuro, por esta razón: que cada uno de estos otros grandes sistemas de pensamiento ha sido fundado sobre la enseñanza de algún gran Vidente y Sabio espiritual.

¿Quiénes, pues, son los Maestros? ¿Cómo podemos conocerlos? Para el estudiante que empieza esta búsqueda, es vital antes que nada conocer su mensaje. Si despertamos, iluminamos el corazón y actuamos bajo la guía del corazón, y con esta luz nos los revelaremos a nosotros mismos. Esta "luz" no quiere decir la luz astral. Algunas personas, por medios psíquicos, afirman que han visto la habitación de los adeptos mediante la clarividencia y han hablado de esas estancias o han identificado sus encarnaciones previas. Sin embargo, no funciona ni el cerebro-mente ni el planteamiento psíquico. ¿Por qué? Porque: "El verdadero MAHATMA es... no su cuerpo físico sino ese Manas superior que está inseparablemente unido con el Atma y su vehículo (el sexto principio).

En Las Cartas de los Maestros a A.P. Sinnett, vemos qué pocas veces se ponen en relación con los occidentales. Pero, por su querido Aryavarta y para impedir un deterioro todavía peor hacia el materialismo del siglo diecinueve, lo hicieron. En las enseñanzas filosóficas de los Maestros vemos cómo podemos tocar "el borde de la verdad" y con el tiempo conseguir su sabiduría. Una condición necesaria es la de hacerse totalmente impersonal. Otra es la de cultivar la gratitud debida a quienes nos tramsmiten la enseñanza. Si nos damos cuenta de que somos una parte integral de la Vida Una, tenemos también el servicio a los demás; hay un trabajo de vidas que perfeccionar. Con este sacrificio únicamente podemos esperar unirnos a ellos en este trabajo y ser sus compañeros en el esfuerzo de elevar a la humanidad.

¿Por que no estudiar las cartas de los Maestros para ver cómo nos aconsejan un modo de llegar hasta ellos? En "Unas palabras sobre la Vida Diaria" se nos dice, una y otra vez, que si esperamos obtener su ayuda, hemos de dedicarnos al trabajo de ayudar a la humanidad. Tembién se nos dice que los Adeptos má elevados trabajan en los planos internos. Sólo a través de un desarrollo interno y una constante elevación de la Vida Una en Todos podremos llegar a un estado similar. La "revelación tiene que venir de dentro.

Esto se aplica también respecto al tan reverenciado Señor Buddha, que advirtió:

Los que se apoyan en las apariencias (o sonidos) de un Maestro, como los que se pueden experimentar con los sentidos físicos o psíquicos, pronto pierden contacto con Su verdadero Ser, porque los poderes fraudulentos van inmediatamente a engañar a esa persona...

Cuando el Maestro Mismo utiliza estas formas como Sus vehículos o métodos temporales, llegando a un hombre por el único camino abierto hasta ahora para ese hombre, El prepara al discípulo en el uso de la "cualidad espiritual" y el discípulo está pronto fuera de la necesidad y del alcance de las manifestaciones de la forma y del sonido, en la aceptación usual de "sonido" y "forma". En otras palabras, al discípulo se le ayuda a entrar en esa condición que es el Maestro Uno, el Yo de Alaya.

Niemand sigue diciendo que los chelas bajo supervisión directa son enseñados de maneras más específicas. Sin embargo, considerando su afirmación de "Formad una imagen del Maestro en vuestro corazón como un foco de fuerza de voluntad", ella afirma que esto no significa una imagen del cuerpo físico del Maestro.

Significa que deberíais reflexionar en vuestro pensamiento sobre las grandes cualidades del verdadero Maestro, el Ser perfeccionado (no su morada, ni la forma que utilice) y hacerlo hasta que vuestra imaginación se encienda al sublime concepto de la justicia y sabiduría absolutas, y el corazón (el corazón interno) se inflame y emita sus energías: el concepto divino, inmaculado, invoca al Alma; resurge en majestad y se dirige a buscar la suya propia...

Tomar en sentido literal las instrucciones dadas a los discípulos que viven bajo condiciones muy distintas a las nuestras es cometer una grave equivocación. Vivimos en un lugar en el que los magnetismos burdos, los actos psíquicos inferiores y las emisiones de grado inferior del éter nervioso elaboran formas imaginarias que vibrarán objetivamente bajo el juego de corrientes del mismo grado siempre que, y dondequiera que esas corrientes se muevan. Por esto vamos a levantarnos y entrar en el Maestro interno.


Dara Eklund


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