La Mente en la Naturaleza y en el Ser Humano

[Artículos por H. P. Blavatsky]



Prefacio

H. P. Blavatsky estaba profundamente consciente del efecto devastador ejercido sobre el pensamiento humano por el materialismo que el siglo XVIII legó al XIX; durante el cual se elaboraron las hipótesis de todas las ramas científicas. A menudo, Madame Blavatsky, tomó la oportunidad de transformar los descubrimientos de la investigación científica a su favor, para demostrar las verdades de la filosofía oculta. El artículo "La Mente Kósmica," publicado en la revista Lucifer de Abril del 1890, muestra que el contenido de sus escritos no se limitaba, exclusivamente, a la divulgación de la antigua enseñanza. En este caso entresaca material inédito de la literatura científica, convirtiéndolo en pruebas que sustentan las proposiciones filosóficas de la Doctrina Secreta. A mayor abundamiento: en la vanguardia de la investigación científica, es capaz de encontrar más que un testigo que avale los principios que ella declara. A estos científicos, que siempre pertenecen a la minoría, les dirige términos particularmente agradecidos; ya que eran seres cuyas intuiciones muy penetrantes perforaban la corteza de la negación escéptica, induciéndoles a afirmar las ideas espirituales que sus investigaciones habían sugerido.

En el artículo "La Mente Kósmica," H.P.B. abraza la causa del Vitalismo en la controversia biológica. Espiga de diferentes fuentes científicas para mostrar que los estudios del protoplasma y de simples formas de vidas como las amebas, rebosan de observaciones que contradicen las teorías mecanicistas. Al usar esta prueba como base, en concomitancia con las declaraciones de científicos filósofos, a fin de indicar el camino para el pensamiento moderno, ella es capaz de revelar cómo la filosofía y el simbolismo antiguos reflejaban el conocimiento diáfano de estas leyes acerca del comportamiento de los organismos.

Probablemente, el artículo: "Diálogo sobre los Misterios de los Estados después de la Muerte," es la discusión más iluminadora, en la literatura teosófica, tocante a la constitución septenaria humana. Apareció en el Lucifer de Enero de 1889 y contiene un análisis de los siete principios según su función, ilustrando, constantemente, la clase de pensamiento ofrecida al estudiante para adquirir una mejor comprensión de la naturaleza humana. En ningún otro sitio se encuentra una explicación tan clara de Manastaijasi y del poder autodeterminante del ego, respecto a sus futuros estados de conciencia. Se explora la cuestión debatida del "sufrimiento inmerecido," elaborando una distinción clarificadora entre el ego inmortal que reencarna y la conciencia personal que el ser humano posee durante su vida terrenal. Los estudiantes se percatarán que aquí, la autora, considera más extensamente los tópicos tratados en el libro "La Clave de la Teosofía," en la sección sobre los estados después de la muerte.

El eminente médico ruso N. I. Pirogoff, es uno de los que H.P.B. cita en el artículo "La Mente Kósmica," publicado en el Lucifer de Abril 1890. Algunos meses después, H.P.B., como editora del Lucifer, decidió presentar a sus lectores una serie de extractos de "Las Memorias" del Doctor Pirogoff, publicadas póstumamente en Rusia. Entonces tradujo y publicó una decena de dichos extractos, cada uno de los cuales apareció mensualmente en el Lucifer, a partir de Diciembre 1890, hasta Octubre 1891 (después de la muerte de Madame Blavatsky). En un escolio editorial, al principio de esta serie de extractos, explicó que dichos escritos corroboraban la prueba presentada en el artículo "La Mente Kósmica," mostrando: "que las ideas de un gran científico se acercaban mucho a las enseñanzas ocultas de la Teosofía." Las ideas del Doctor Pirogoff incluían la concepción de la mente universal y la de una "Fuerza Vital distinta, independiente de cualquier proceso físico o químico." Su diario es interesante; ya que confirma lo que H.P.B. dice acerca de la posición de este médico. Sin embargo, hoy en día, la parte más valorable de dicha contribución al Lucifer, consiste en las pocas notas y comentarios dispersos en la revista. Uno de estos, insertado en una declaración en la parte final de los extractos del diario de Pirogoff (Lucifer, Octubre 1891), considera la opinión del doctor según la cual los seres humanos pueden tener percepciones plenamente conscientes que son "tan evanescentes, que desaparecen casi instantáneamente del círculo de nuestra actividad consciente y nuestra memoria no los retiene." H.P.B. desafía directamente esta declaración, considerándola inaceptable para un Ocultista Oriental, según el cual, nada de lo que sucede puede perderse. Las observaciones de H.P.B. sobre el tópico de la Memoria, tienen la coherencia de un breve artículo, aquí incluído con el título: "Una Observación Sobre la Memoria."

El artículo "La Ciencia de la Vida," es una ilustración acertada de la íntima interdependencia de los aspectos éticos y morales de la vida, incluyendo consideraciones científicas y filosóficas en el pensamiento teosófico. En este artículo, publicado en el Lucifer de Noviembre de 1887, H.P.B. traduce de otro autor ruso, Tolstoi, para mostrar la gran afinidad de pensamiento entre las enseñanzas teosóficas y la que el ilustre autor y reformador exhibe en una conferencia en la sociedad psicológica moscovita. Esta no es la primera vez que H.P.B. otorga a Tolstoi especial atención. Lo menciona en el editorial del Lucifer: "El Ciclo se Mueve" (Marzo 1890), en otro titulado "Diagnósticos y Paliativos" (Lucifer, Julio 1890) y en un artículo dedicado a su "Cristianismo Antieclesiástico" (Lucifer, Septiembre 1890).

H.P.B., en sus discusiones sobre la erudición y las especulaciones arqueológicas occidentales, exhibe una cualidad única: su rechazo a someterse sumisamente a las autoridades modernas, las cuales no saben nada de las doctrinas ocultas ni de las fuentes de que éstas se alimentan. Tal ejemplo es la importancia vital para los estudiantes de Teosofía; ya que los Teósofos del tiempo de H.P.B. y también sucesivamente, a menudo han demostrado una excesiva disposición a negociar sus convicciones en presencia de autoridades mundanas. Consideró necesario declarar, constantemente, la prelación de los antiguos filósofos, la autenticidad y la fiabilidad de sus conclusiones, aunque expresadas en un idioma que los eruditos modernos no comprendían o no querían comprender. Una declaración de este tipo es el artículo "La Mente en la Naturaleza," que se publicó en el Lucifer de Septiembre de 1896, más de cinco años después de la muerte de H.P.B.


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