Preguntas Básicas Sobre La Teosofía

[Artículos por H. P. Blavatsky]



Prefacio

Madame Blavatsky llegó a la India en Enero de 1879. En menos de un año fundó la primera revista Teosófica: el Theosophist, cuyo estreno aconteció en Octubre. Muy pronto resultó claro que este periódico debía ser un vehículo explicativo acerca del significado y del propósito del Movimiento Teosófico y además, registrar los ejemplos básicos de la investigación religiosa-filosófica que ha ocupado a los buscadores de la verdad a través de la historia.

El obvio trabajo de tal órgano vendría siendo la presentación de las definiciones. Por consiguiente, el primer número, en Octubre de 1879, contenía artículos que consideraban las siguientes preguntas: "¿Qué es la Teosofía?" y "¿Qué son los Teósofos?." La importancia de tales discusiones dilucidadoras llega a ser evidente cuando nos percatamos de que el Coronel Olcott, quien, junto con William Q. Judge, fue asociado con H.P.B. desde el principio, no estaba absolutamente consciente del propósito del proyecto que ella imaginó, ni de todas sus implicaciones. Según Olcott la Sociedad era, en primer lugar, un conjunto de miembros dedicado a la "búsqueda oculta," mientras H.P.B. planeaba un gran movimiento de reforma moral que obrara incesantemente en favor de la hermandad humana. H.P.B., en una carta fechada 6 de Diciembre de 1887 dirigida a Olcott, recapituló para él el elevado intento del Movimiento:

La Sociedad fue formada, luego, paulatinamente, se fusionó en las enseñanzas de la Doctrina Secreta de la escuela más antigua de Filosofía Oculta en el mundo, una escuela para cuya reforma, al final, apareció el Señor Gautama. Estas enseñanzas no podían divulgarse abruptamente. Debían instilarse gradualmente.

Isis sin Velo, la obra de dos volúmenes, publicada en 1877, fue la expresión inicial de las ideas teosóficas por H.P.B., si exceptuamos algunos artículos desperdigados que aparecieron antes en revistas espiritistas en los Estados Unidos. El propósito de H.P.B. era que Isis sin Velo fuese una introducción a las consideraciones más completas de los procesos de regeneración individual y social que planeó para una publicación posterior, por consiguiente, se valió de los recursos, tanto científicos como religiosos, a fin de mostrar la realidad de las leyes intelectuales y la evolución espiritual y lo que la ciencia estaba revelando acerca de la evolución física y orgánica. El lector se dará cuenta de que los artículos que aparecieron en sus revistas: primero el Theosophist y después Lucifer, eran elementos esenciales en este programa, cuya culminación fue la publicación de La Doctrina Secreta (1888), La Clave de la Teosofía (1889) y La Voz del Silencio (1889).

El artículo "¿Qué es la Teosofía?" declara, inmediatamente, el significado omnímodo de la "Teosofía" como un término idóneo para caracterizar el anhelo eterno de los seres humanos hacia el hallazgo y el conocimiento de la Verdad. Desde luego, el propósito de la Teosofía así ideado, elimina toda posibilidad de sectarismo en las expresiones auténticas del Movimiento Teosófico, estableciendo un ideal de difícil cumplimiento para los seres humanos falibles. Sin embargo, H.P.B. fue siempre intransigente sobre este objetivo, esclareciendo que el ideal de perfectibilidad humana jamás podría alcanzarse mientras que la humanidad se quedara satisfecha con menos que la verdad universal. Existe un sentido en el cual el estudio teosófico se convierte en un medio para aprender cómo el individuo, aún imperfecto y sujeto al error, puede, sin embargo, preservar una idea verdadera de esta meta contentándose con nada menos que ésto.

El artículo "¿Qué son los Teósofos?" es intrínsecamente instructivo en lo que concierne a este tema, mostrando la insensatez al suponer que cualquier asociación humana pueda ser más que un conjunto de buscadores. A la Teosofía se le define, en su significado más elevado, en su realización, como "el conocimiento espiritual mismo, la verdadera esencia de la investigación filosófica y teísta." Una organización de personas que se llaman Teósofos, no puede tener ningún dogma ni credo y, desde un punto de vista ideal, es una asociación de "exploradores" mas bien que "creyentes." En esta búsqueda, las guías son todos los Grandes Maestros de la historia y H.P.B. desempeñó con claridad el papel de presentar una introducción, extraordinariamente extensa, acerca de los vastos recursos literarios y tradicionales, los cuales incorporan las pesquisas espirituales de la humanidad.

En Mayo de 1887, H.P.B. llegó a Inglaterra, afincándose ahí. Nuevamente, dio origen a una revista teosófica: Lucifer, que muy pronto se convirtió en su órgano de expresión militante. Amparada por 12 años de experiencia en el trabajo para la Teosofía, tocó temas de prejuicio y conceptos erróneos acerca de esta última, aleccionando a sus lectores sobre el reto de amplio alcance que la Teosofía dirigía a la ortodoxia religiosa y a la opinión científica convencional.

Además: no era suficiente introducir en términos modernos el contenido de la antigua religión filosófica. Las mistificaciones y distorsiones de las enseñanzas religiosas debían explicarse. En el artículo "¿Es la Teosofía una Religión?," publicado en el Lucifer, en Noviembre de 1888, H.P.B. expresó una afirmación muy reiterada: "La Teosofía, según decimos, no es una Religión [...] sino la Religión misma." Madame Blavatsky explica la declinación de los grandes movimientos religiosos y la transformación de su inspiración original en epifonemas estrechas de "revelación exclusiva," desembocando, al final, en la superstición, no por condenar a los seres malvados; sino relatando las leyes de comunicación espiritual y las dificultades, casi insuperables, impuestas por la condición humana común sobre la fiel transmisión de la verdad espiritual. El artículo indica el deber de los teósofos a fin de trabajar hacia una comprensión general de estos problemas.

El artículo "Que cada Hombre pruebe su Trabajo," esclarece la relación entre el Movimiento Teosófico, las obras caritativas y la reforma social. Estos esfuerzos no son rehusados, al contrario, los conatos para disminuir la carga onerosa de la pobreza y de la escasez de recursos, deberían ser el fruto natural de la comprensión teosófica; sin embargo, la realización del "bien" material conlleva misterios psicológicos y sociales cuya comprensión es menester, si es que las obras de los filántropos y de los reformadores traigan frutos duraderos. En este artículo, que se publicó en Lucifer en Noviembre de 1887, H.P.B. acepta el juicio de críticos honestos y al mismo tiempo polariza la atención hacia el malogramiento de las ricas y poderosas ortodoxias en practicar sus profesadas éticas. El meollo de este artículo es que el conocimiento es un componente esencial de la filantropía práctica.


Este panfleto el cual contiene los cuatro artículos aquí incluídos es publicado por:

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