La Teosofía y H.P.B.

[Artículos por H. P. Blavatsky]



Prefacio

En 1875, H. P. Blavatsky, coadyuvada por algunos asociados, sostenedores y amigos, inauguró el Movimiento Teosófico en el mundo, frente al masivo prejuicio del materialismo científico del siglo XIX y la indiferencia o el antagonismo de la religión complaciente. Ella fue confrontada por múltiples dificultades, siendo la vivificadora y la instructora de lo que llamaba "Religión-Sabiduría," identificándola como un acopio de conocimiento; la fuente de todas las grandes filosofías religiosas de la antigüedad cuyos depositarios, en el presente, eran seres humanos vivos pertenecientes a un desarrollo evolutivo muy elevado. No sólo tuvo que encarar el escepticismo estereotipado de la edad, producto de largos siglos de fanatismo anti-intelectual y de corrupción moral en la religión occidental; sino a las barreras psicológicas ínsitas en la mentalidad de la gente, quien, mientras añoraba la instrucción en los "misterios ocultos," no tenía ninguna concepción acerca del precio de tal oportunidad en lo que concernía a la disciplina personal y al compromiso. Al final, tuvo que enseñar bajo las condiciones de la atmósfera desconfiada y escéptica de una civilización que se ufanaba por la perentoria independencia de su "método científico" recién nacido y creía, sinceramente, en la competencia general de la pesquisa racional a fin de alcanzar conclusiones adecuadas y terminantes en lo que atañe a la naturaleza de las cosas.

Los artículos que aquí presentamos, se han escogido a fin de impartir una visión parcial de cómo H.P.B. encaró estas dificultades y lo que hizo para dilucidar las "contradicciones" inevitables y los problemas de la educación Teosófica.

Los artículos de esta colección siguen un orden cronológico. "¿Y los Fenómenos?" apareció en Lucifer de Febrero 1888, trece años después de la fundación de la Sociedad Teosófica en Nueva York. En esta breve plática, H.P.B. presenta la razón por la cual se produjeron los fenómenos ocultos en los primeros días del Movimiento y una explicación de su limitado valor educativo: "Un ocultista puede producir los fenómenos, pero no puede proporcionar al mundo las capacidades cerebrales, la inteligencia, ni la buena fe necesarias para comprenderlos y apreciarlos."

En el artículo "Nuestros Tres Objetivos," publicado por primera vez en Lucifer en Septiembre de 1889, H.P.B. indica el por qué los fenómenos jugaron un papel importante al principio. Suministraron "un cierto acopio de pruebas sobre la existencia efectiva de los adeptos y que el adeptado es una necesidad lógica en el orden natural del desarrollo humano." Esto, además, "ayudó al occidente a inclinarse hacia un ideal más digno acerca de las potencialidades humanas de lo que hasta entonces había tenido."

El artículo "Nuestros Tres Objetivos," infunde luz acerca de la forma en la cual H.P.B. juzgaba los servicios que el Movimiento Teosófico rendía al mundo. Además, dilucida cuál es, según ella, la base de todos sus éxitos: "reconocer el hecho del Ser Superior: incoloro, cosmopolita, antisectario, asexuado, espiritual, altruista y la realización de nuestro trabajo sobre este fundamento.

"Filósofos y Filosofastros" (Lucifer, Octubre 1889), enfrenta, directamente, la acusación según la cual: en la práctica, la Sociedad Teosófica contradijo su Constitución y reglas, adoptando y diseminando las enseñanzas de la Religión Sabiduría; ya que, en virtud de su declaración, no tenía ninguna doctrina ni filosofía que vindicar. En esta coyuntura, H.P.B. se encontró en la posición un poco engorrosa de tener que mostrar que la atracción que sus escritos y exposiciones provocaban entre los miembros de la Sociedad Teosófica "occidental," no creaba ningún "dogma" para la Sociedad en general; ya que a nadie se le obligaba a aceptar o estudiar los escritos de H.P.B. Es curioso notar que el occidente escéptico fue el que reconoció en H.P.B. el tamaño de una verdadera maestra. En Europa y en América, encontró estudiantes y discípulos que se atuvieron a su instrucción beneficiándose de su prolífica obra literaria que explicaba e ilustraba las doctrinas de la Religión-Sabiduría, que, como este artículo esclarece ampliamente, es, en esencia, un método de investigación, una pesquisa confiada en sí mismo para lo bueno y lo verdadero, más que una particular versión formulada del conocimiento acumulado. Sin embargo, si H.P.B. no hubiese transcrito en sus libros y artículos un relato ampliamente informante y luminosamente inspirador, acerca de lo que los adeptos han discernido ser verdadero, el investigador de los siglos XIX y XX se hubiera encontrado sin brújula en un océano de exhortaciones sublimes a fin de divisar "su camino."

Esta fue la paradoja que H.P.B. solucionó mediante su vida y su rol de Maestra, preservando, como mejor podía, la actitud "democrática" hacia la búsqueda en favor de la verdad declarada en la carta de la Sociedad. Por lo tanto, se vió involucrada en una responsabilidad humana doble: instilar en los individuos el hecho de pensar independientemente; pero, al poder reconocer, dondequiera que existiera, una sabiduría más elevada que la propia; sentirse dispuestos, entonces, a aprender. H.P.B. respetó ambos principios. En realidad, una parte vital de su trabajo consistió en mostrar que no se podía ignorar ninguno de estos dos sin distorsionar fatalmente el otro. El arte de la filosofía y la práctica del verdadero discipulado implican mantener los dos principios en equilibrio.

En el artículo "La Marejada," publicado en Lucifer de Noviembre de 1889, H.P.B. ayuda a sus lectores a ver más allá del aspecto doctrinal de la teosofía, penetrando esas vertientes más amplias con respecto al motivo y al intento humanitario de las labores en favor de la causa Humana. Esclarece la inconmensurable contribución de escritores-reformadores como Dostoievsky, honrando a Dickens y hasta a Emilio Zola y a Thackeray, por la influencia que ejercieron en despertar los períodos en los que vivieron. H.P.B., sin ser jamás sectaria en su óptica, habló de los servicios incalculables de estos autores e instó a los teósofos a que siguieran el ejemplo de ellos, según el talento en su posesión: "exponiendo, en narraciones impersonales, los vicios y los males evidentes de nuestra época, acudiendo a palabras y acciones, publicaciones y ejemplo práctico."

El artículo "¿El Por Qué No Vuelvo a la India?" es una carta recopilada en Abril de 1890, cuya publicación en el Theosophist está fechada Enero de 1922. Esta arroja luz sobre las condiciones bajo las cuales, a veces, los portavoces de la fraternidad de adeptos se ven forzados a trabajar y la medida del precio a pagar por el privilegio de procurar penetrar y disipar algunas nubes de ignorancia que oscurecen el mundo. Para comprender mejor esta carta, se aconseja leer el libro El Movimiento Teosófico, 1875-1950, en concomitancia con el artículo "Filósofos y Filosofastros." Es importante notar que en la India actual, existe un grupo activo de estudiantes teosóficos totalmente fieles a H.P.B., los cuales la consideran su Maestra y trabajan por el Movimiento en varios centros del gran sub-continente.

"Ella, Estando Muerta Aún Habla," (publicado en la revista Path de Junio, Julio y Agosto de 1892) no necesita, casi, ningún comentario. No es un "artículo"; sino un penetrante acceso a la visión, a las esperanzas y a los sacrificios de la Maestra de Teosofía en el siglo XIX. Estos extractos y los fragmentos recuperados, nos ayudan a comprender por qué William Q. Judge llamó a H.P.B.: "una colega con un corazón de león" y nos auxilian a aprender, casi de manera directa, cuán prácticamente inermes son aquellos que se entregan a la misión de H.P.B.


Este panfleto el cual contiene los seis artículos aquí incluídos es publicado por:

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