[Correspondencia]
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Mis amistades y yo, le agradecemos su respuesta, en forma de escolios, que usted agregó a una carta que le envié y que publicó en el número de la revista Lucifer del 15 de Julio. ¿Nos permite continuar la discusión? Dicha correspondencia ha contribuído a que recibiera varias cartas, no sólo desde Alemania; sino también de Inglaterra,40 haciendo patente que a sus lectores del otro lado del Canal, les interesa esta cuestión muy importante. Dado que el significado de mi primera comunicación ha sido mal comprendido, he hecho, de esta pregunta, el título de la presente carta, a fin de enfatizar el punto. Mis compañeros y yo no preguntamos: "¿Deberíamos hacer algo o nada por nuestro prójimo?"; sino: ¿Qué deberíamos hacer por él? Usted concuerda con nosotros, según demuestra irrefutablemente, la nota que agregó a mi carta41 y, según la cual, el Fin último que el místico y el ocultista persiguen, no es la perfección en la existencia ("el mundo"), sino el ser absoluto, es decir: debemos esforzarnos por liberarnos de toda la existencia en cualquiera de los tres mundos o planos de existencia. Lo siguiente es un resumen de la diferencia de opiniones: ¿deberíamos asistir a todos los seres humanos en sus asuntos mundanos sin mirar a quién? ¿Deberíamos ocuparnos del Karma nacional e individual de nuestro prójimo a fin de ayudarle a mejorar el "mundo" y vivir felizmente en él? ¿Deberíamos esmerarnos con ellos a fin de resolver los problemas sociales, adelantar la ciencia, las artes, las industrias, enseñarles la cosmología, la evolución del ser humano, del universo, etc., etc. o deberíamos hacer sólo lo mejor que podamos, para mostrar a nuestros compañeros, los seres humanos, el camino de la sabiduría que los conducirá fuera del mundo y de forma más recta posible hacia su meta reconocida de la existencia absoluta (Para-Nirvana, Moksha, Atma)? ¿Por lo tanto, deberíamos trabajar sólo para quienes están dispuestos a liberarse de toda existencia individual y anhelan emanciparse de todo egoísmo, de todas las tensiones y que desean sólo la paz eterna?
Según nuestra opinión: el camino apropiado para un místico es el de trabajar sólo para quienes están dispuestos a liberarse de toda existencia individual, anhelan emanciparse de todo egoísmo, de todas las tensiones y desean sólo la paz eterna. Mientras el de ayudar a nuestro prójimo sin mirar a quien, es una simple declaración de nuestro punto de vista, que parece colindar con sus notas en mi carta anterior; porque en la 27,42 usted dice: "Paranirvana ('más allá' del Nirvana), es asequible sólo cuando el Manvantara ha terminado y durante la 'noche' del Universo o Pralaya." Si la meta final de paranirvana no puede alcanzarse individualmente; sino sólo solidariamente, por la colectividad de la humanidad presente, es obvio que para llegar a ella, no sólo debemos hacer lo mejor posible a fin de suprimir nuestro ser individual; sino que debemos, primero, trabajar para adelantar el proceso de todos los intereses mundanos de los hotentotes y, los vivisectores europeos, al haber progresado lo suficiente para ver su meta final, estarán listos a unirse a nosotros para esforzarse hacia esa salvación.
Usted tiene la gran ventaja, sobre nosotros, de que habla con absoluta certeza acerca de todos estos puntos, cuando dice: "esta es la doctrina esotérica" y "tal es la enseñanza de mis maestros." Nosotros no pensamos tener una garantía otro tanto cierta para nuestra creencia; al contrario, queremos aprender y estamos dispuestos a recibir la sabiduría dondequiera que se nos ofrezca. No reconocemos ninguna autoridad ni revelación divina; pues, lo que aceptamos de las doctrinas vedantas o buddhistas, lo hacemos porque las razones aducidas nos han convencido o, a veces, donde las argumentaciones trascienden nuestra comprensión y la intuición nos dice: esto es, probablemente, verdadero, tratamos de hacer lo mejor para que nuestro entendimiento siga a nuestra intuición.
En lo que referente a su nota 29,43 no fue, ni es nuestra intención: "endilgarle alguna crítica"; al contrario, jamás deberíamos perder tiempo en oponernos a algo que consideramos erróneo; lo dejamos a su destino; lo que sí tratamos de hacer, es recibir una información o una argumentación positiva, dondequiera que pensamos que éstas se ofrecen. Además: nunca hemos negado ni lo olvidaremos, que le estamos muy agradecidos por haber originado el movimiento presente y por haber popularizado muchas ideas importantes hasta la fecha desconocidas a la civilización europea. Por lo tanto, le estaríamos aun más agradecidos si usted (o sus maestros) nos diera algunas razones plausibles del por qué el paranirvana jamás es alcanzable por ninguna jiva (solitaria) (a) y por qué se puede llegar a la meta final sólo solidariamente.
A fin de ampliar la discusión, declararé algunas de las razones que parecen oponerse a este punto de vista y trataré de dilucidar ulteriormente algunas de las consecuencias resultantes del actuar con arreglo a cada uno de estos puntos: 1. El inegoísmo del Altruista tiene un carácter muy distinto, determinado por cuál de los dos puntos de vista se atiene. Empecemos con el nuestro: el verdadero Místico que piensa que puede liberarse del mundo y de su individualidad independientemente del Karma de cualquier otra entidad o de la humanidad entera, es un Altruista, ya que es un monista en lo que concierne a la expresión tat twam asi "eres aquello." Es el ser de todas las entidades que es lo mismo y es suyo y no la forma ni la individualidad. En la medida en que sienta su avidya, agnana o falta de sabiduría, percibirá la de las otras entidades y por eso sentirá compasión por ellas (b).
Tomemos ahora el otro punto de vista. ¿No es quizá egoísta el altruismo de un ocultista que se ve atado al Karma de todos los seres humanos y que, por eso, trabaja para ellos y con ellos? ¿Acaso su "inegoísmo" no se basa en el conocimiento de que no puede salvarse a ningún otro precio? La fuga del egoísmo para este hombre es el autosacrificio por el "mundo," mientras para el místico es el autosacrificio por lo eterno y el ser absoluto. El altruismo es ciertamente considerado uno de los primeros requisitos por cualquier teósofo44 alemán, no podemos hablar ni hablaremos por los demás, sin embargo, tendemos a pensar que en este país jamás se ha pedido una forma de altuismo como la del autosacrificio en favor del "mundo," sino sólo el autosacrificio a lo eterno (c).
2. Es un malentendido si usted piensa, como lo sugiere su nota 5, 46 que estamos apoyando el completo "retiro o aislamiento del mundo." Lo practicamos tan poco como usted; pero sí sugerimos una "vida ascética," siendo necesaria a fin de preparar a cualquier individuo para las tareas que incumben a quien sigue el camino hacia la salvación final del mundo. La consecuencia de su opinión, parece sugerir: el unirse al mundo en una vida mundana y, hasta que se nos proporcionen razones suficientemente buenas para esto, no aprobamos tal conducta. El hecho de que deberíamos unirnos a la humanidad en todos sus intereses y búsquedas mundanos a fin de asistirla y apresurarla hacia una meta solidaria y común, es contrario a nuestra intuición.
Esforzarse por la salvación del mundo, adelantando y propiciando el proceso mundano, parece un garabato. Nuestra inclinación nos induce a retirarnos de toda vida terrenal y de trabajar, a excepción del caso de un monasterio o algo por el estilo, con y para todos esos seres humanos que se esmeran hacia la misma meta de salvación y que están dispuestos a liberarse de todo el karma propio y ajeno. También asistiríamos a todos los que tienen que quedarse en la vida mundana, sin embargo aspiran hacia la misma meta de salvación, uniéndose a nosotros a fin de hacer lo mejor para alcanzar este fin. No sigilamos nuestros propósitos o nuestros anhelos; presentamos nuestras opiniones y razones ante quienquiera que desee oirlas y estamos dispuestos a recibir, entre nosotros, a quienquiera que desee unirse honradamente a nosotros. Sobre todo, hacemos lo mejor posible para vivir según nuestro ideal de sabiduría más elevado y quizá un buen ejemplo resulte más útil para la humanidad que cualquier propaganda o enseñanza organizada.
En su nota usted reúne a Schopenhauer y a Edward von Hartmann, sin embargo, los dos tienen opiniones antitéticas sobre esta cuestión. Schopenhauer, análogamente a la mayoría de los místicos y los teósofos alemanes, representa el punto de vista Vedanta y Buddhista (exotérico), es decir: la salvación final puede alcanzarse sólo individualmente, independientemente del tiempo y del karma ajeno. Hartmann, en cambio, propende más hacia su opinión; ya que no cree en la liberación y la salvación individual del mundo. A su juicio, todo el misticismo y, particularmente lo que ahora se le conoce como filosofía inda, es un error, por lo cual pide a todo individuo, como deber altruista, entregarse al proceso mundano, haciendo lo mejor a fin de catalizar su fin. (El es "el filósofo moderno perspicaz," mencionado previamente.)
3. No cabe duda que el Vedanta y el Buddhismo (exotérico) no comparten su opinión; sino la nuestra. Además, es innegable que el Señor Buddha, a pesar de cuál doctrina esotérica pueda haber enseñado, fundó monasterios o por lo menos propició y asistió para que esto se cumpliera. Es dudoso que tuviese la expectativa de que todos sus discípulos se convirtieran en Bodhisattvas, mas es cierto que señaló la "vida feliz" de un Bhikshu como el camino hacia la salvación. Se abstuvo, intencionalmente, de enseñar la cosmología o alguna ciencia mundanal; jamás se inmiscuyó en los asuntos terrenales de los seres humanos; sino toda la asistencia que les entregó se limitaba a mostrarles el sendero hacia la salvación de la existencia. Lo mismo es aplicable al Vedanta; ya que prohibe todo apego a las opiniones y a los intereses mundanos. Disuade toda investigación en la cosmología o la evolución que facilita un socialismo y cualquier otro mejoramiento del mundo. Todo lo anterior, el Vedanta lo llama Agnana (el Buddhismo: Avidya); mientras Gnana o sabiduría, la única meta de un sabio (Gnani) es, simplemente, el esforzarse por tomar conciencia plena de lo eterno (la realidad verdadera, Atma).
Agnani (que en el número de la revista Lucifer de Julio, fue mal escrito: agnam), significa lo que la palabra "tonto" implica, en las traducciones del Dhammapada y de los Suttas. Jamás se interpreta como "intelectualmente" y es cierto que no indica un ignorante; al contrario, es más probable que los científicos sean agnanis que cualquier místico "inculto." Agnani expresa siempre una noción relativa. Gnani es quienquiera que se esfuerce por alcanzar la conciencia plena de lo eterno; sólo un gnani perfecto es un jivanmukta; pero quienquiera que esté en el camino de desarrollo hacia este fin, puede llamarse, (relativamente hablando), gnani; mientras quien es menos adelantado es, proporcionalmente un agnani. Sin embargo, como todo gnani ve la meta última como algo que trasciende a su persona, él se definirá un agnani hasta que alcance el estado jivanmukta. Además: ningún verdadero místico daría el epíteto de "tonto" a ningún ser humano, en el sentido intelectual de la palabra; ya que él pone poco énfasis en la intelectualidad. A su juicio: el "tonto" es todo individuo que sólo se interesa en la existencia (mundana), esforzándose por cualquier cosa excepto la sabiduría, la salvación y el paranirvana. Esta tendencia mental es una cuestión que concierne, enteramente, a la "voluntad" de la individualidad. La "voluntad" del agnani lo lleva del espíritu a la materia (arco descendente del ciclo); mientras la "voluntad" del gnani, lo desencadena de la materia, elevándolo hacia el "espíritu" y fuera de la existencia. La cuestión de superar el "punto muerto" del círculo no es, para nada, intelectual. Es muy probable que una hermana de la misericordia o un trabajador común puedan haber traspasado este punto; mientras los Bacons, los Goethes, los Humboldts, etc., puedan aun permanecer en el arco descendente de la existencia, vinculados a ella por sus necesidades y deseos individuales.
4. Como concordamos en que toda la existencia, incluyendo el mundo entero y su proceso evolutivo, sus felicidades y males, sus dioses y demonios, es Maya (ilusión) o la concepción errónea de la realidad auténtica, ¿cómo puede parecer útil, asistir y promover este proceso de malentendimiento? (a)
5. El tiempo y la causalidad, análogamente a toda la existencia del mundo, son sólo Maya o, como Kant y Schopenhauer han demostrado de manera irrefutable, son simplemente nuestras nociones condicionadas, las formas de nuestro intelecto. Entonces, ¿por qué en cualquier instante de tiempo o una de nuestras formas irreales de pensamiento, debería facilitar, mejor que otra, el alcance del paranirvana? Para este paranirvana, Atma o realidad verdadera, cualquier manvantara es tan irreal como cualquier pralaya. Lo mismo es aplicable en el caso de la causalidad y del tiempo, a pesar de cuál punto de vista se considere. Si partimos del punto de vista de la realidad absoluta, toda causalidad y karma son irreales y el tomar conciencia plena de esta irrealidad, es el secreto para liberarse de ella. Aun cuando se considere desde el punto de vista agnana, es decir: tomar la existencia por una realidad, la causalidad jamás tendrá (en el "tiempo") un fin ni un inicio. Por lo tanto, no causa la más mínima diferencia si algún mundo se encuentra en pralaya o no. También el vedanta afirma, correctamente, que durante cualquier pralaya, karana sharira (cuerpo causal, agnana) de Ishvara y de todas las jivas, en efecto de toda la existencia, continúa (b). ¿Cómo podría ser de otro modo? Después de la destrucción de algún universo en pralaya, ¿acaso no debe aparecer otro? ¿Antes de nuestro universo presente, no debe haber habido un sinnúmero de otros universos? ¿Cómo podría acontecer si la causa de la existencia no durara a lo largo de un pralaya y de un kalpa? Si así es, ¿por qué un pralaya debería ser un lapso más favorable que un manvantara a fin de alcanzar el paranirvana?
6. Sin embargo, si un lapso y una fase de causalidad fueran más favorables por eso, que cualquier otro, ¿por qué debería ser cualquier pralaya, después de un manvantara y no el fin del maha-kalpa o por lo menos de un kalpa? En cualquier kalpa (de 4.320.000.000 de años terrenales), hay 14 manvantaras y pralayas. Y en cada maha-kalpa (de 311.040.000.000.000 de años terrenales), (hay 36 mil x 14) 504 mil manvantaras y pralayas. ¿Por qué tal oportunidad del paranirvana se ofrece sólo en este período y no más a menudo y sólo una vez al final de cada universo? En otras palabras: ¿por qué el nirvana es obtenible sólo esporádicamente? ¿Por qué, si es inasequible por cualquier individualidad a su tiempo, uno debe esperar por el conjunto completo de la humanidad presente? Entonces: ¿por qué no esperar a todos los animales, las plantas, las amebas, los protoplasmas y quizá, también nuestros minerales del planeta y además todas las entidades de las otras estrellas del universo (a)?
7. Sin embargo, parece que la dificultad es aun más profunda. Lo que hay que superar, a fin de alcanzar el paranirvana, es la concepción errónea de separatismo, el egoísmo de la individualidad, la "sed por la existencia" (trishna, tanha). Es obvio que este sentido de individualidad puede superarse sólo individualmente: ¿cómo es posible, que este proceso dependa de otras individualidades o de cualquier otra cosa? El egoísmo, en sentido abstracto, siendo la causa de toda existencia, es, en efecto, Agnana y Maya, por ende: jamás podrá ser removido ni agotado por completo. Agnana no tiene principio ni fin y el número de jivas (¿átomos?) es absolutamente infinito. Si las jivas de todo un universo se agotaran en paranirvana, el estado de jiva y agnana no se reduciría en lo más mínimo. En efecto, ambas son simples irrealidades e ideas erróneas. Ahora bien: ¿por qué sólo un segmento de la humanidad debe unirse, para que cada uno se libere de sus ideas equivocadas de la realidad (b)?
Resumiendo: daré tres ejemplos de la manera distinta en que, a mi juicio, actuarán, si se atuviesen con coherencia a sus conceptos y principios, un místico o un buddhista (exotérico), un bhikshu o un Arhat y un ocultista o teósofo. Es cierto que ambos aprovecharán toda oportunidad que se les presente para hacer el bien a la humanidad; sin embargo, el bien que tratarán de hacer será de índole diferente. Supongamos que encuentren a una persona necesitada que está muriéndose de hambre y con la cual comparten su único bocado de pan. El místico intentará hacer entender a dicho individuo que el cuerpo debe alimentarse sólo en vista de que la entidad que ahí abita, tiene cierto destino espiritual, lo cual no es nada menos que el liberarse de toda existencia y, al mismo tiempo, de todas las necesidades y deseos. Agregará que mendigar el alimento no es una adversidad real; sino que podría llevar a una vida más feliz que la de los ricos, con todas sus preocupaciones y pretensiones imaginarias. Además le dirá que la vida del desheredado, que no es nada y que no tiene nada en el mundo, es la "vida feliz," como mostraron Buddha y Jesús, una vez que se integra con la justa aspiración hacia lo eterno, la única realidad verdadera e incambiable, la paz divina. Si el místico se percata de que el corazón de este ser no está receptivo a ninguna nota de tal verdadera religiosidad, lo dejará a su destino, esperando que, en algún momento, él también descubra que todas sus necesidades y deseos mundanos son insaciables e insatisfactorios y que, al fin y al cabo, la felicidad auténtica y final puede encontrarse sólo en el esfuerzo hacia lo eterno. El ocultista tomará otra táctica. Sabe que no puede alcanzar lo eterno, hasta que toda otra individualidad humana haya, análogamente, experimentado todas las aspiraciones mundanas, haciéndose inmunes a ellas. Así, tratará de asistir al menesteroso, empezando por sus asuntos mundanos. Quizá le enseñe algún oficio o artesanía mediante la cual pueda ganarse el pan o planeará, con él, algún esquema social para mejorar la posición de los pobres en el mundo.
He aquí el segundo ejemplo. Supongamos que el místico y el ocultista encuentren dos mujeres: una con las características de una "Martha," la otra, de una "María." En primer lugar, el místico recordará a ambas que cada uno debe hacer su deber concienzudamente, a pesar de que se imponga por lo externo o por inspiración propia. Cualquier cosa que alguien haya emprendido y en cualquier momento en que un hombre o una mujer hayan contraído alguna obligación hacia un ser humano, ésta debe cumplirse "en su totalidad." En cambio, por esta razón, el místico las advertirá contra la creación de nuevos apegos y asuntos mundanos, limitándose a los que consideran absolutamente inevitables. Nuevamente, tratará de dirigir su completa atención a su meta final, atizando, en ellas, toda centella de aspiración alta y genuina hacia lo eterno. El ocultista tomará otro camino. Puede ser que diga las mismas palabras del místico, que satisfacen plenamente a "María." Sin embargo, como "Martha" no está satisfecha y piensa que el tema es muy tedioso y aburrido; el ocultista tendrá compasión por su mundanidad, enseñándole alguna cosmología esotérica o hablándole de la posibilidad de desarrollar los poderes psíquicos y así sucesivamente. Respuesta: ¿Hemos llegado, al fin, al punto crucial? ¡Se me pide que conteste algunas preguntas de mi corresponsal, el cual lo "agradecerá" y, en lugar de declaraciones nítidas, encuentro sólo alusiones patentes en contra de los métodos de trabajo de la Sociedad Teosófica! Los que se oponen a la "cosmogonía esotérica" y el desarrollo de los poderes psíquicos, no están obligados a estudiarlos. Sin embargo, he oído estas objeciones hace cuatro años y, aun en aquel entonces, las empezó un cierto "Gurú" que, tanto el corresponsal como yo, conocemos. En ese período, este "Místico" erudito, estaba harto del chelado y, súbitamente, desarrolló la ambición de convertirse en un Maestro. Dichas objeciones son mustias. —H.P.B. Tercer Ejemplo: supongamos que nuestro místico y nuestro ocultista encuentren un enfermo que les pide ayuda. Es cierto que ambos tratarán de curarlo lo mejor posible. Al mismo tiempo, ambos, si pueden, usarán esta oportunidad para encauzar la mente del paciente hacia lo eterno. Intentarán hacerle ver que todo en el mundo es sólo el justo efecto de alguna causa y, como está sufriendo conscientemente por su enfermedad, él mismo, en alguna ocasión, debe haber creado, conscientemente, la causa correspondiente y adecuada para su dolencia; ya sea en esta vida o en una anterior. Le dirán que la única manera para liberarse, finalmente, de todas las enfermedades y los males, consiste en no crear más causas; absteniéndose de toda acción a fin de desembarazarse de toda necesidad y deseo evitables; permitiéndole, entonces, elevarse sobre toda causalidad (karma). Sin embargo, esto es factible sólo sustituyendo los objetivos malos de las aspiraciones con los buenos; los buenos, con los mejores; los mejores con los óptimos; dirigiendo la atención completa de uno hacia la meta final de la liberación y viviendo, lo más posible, en lo eterno. Esta es la única manera de pensar que, al final, nos liberará de las imperfecciones de la existencia. Si el paciente no logra captar la fuerza de esta corriente de argumentación o si no le gusta, el místico lo dejará a su ulterior adelanto y a alguna otra oportunidad futura que pueda ponerlo en contacto con el mismo hombre; pero en un estado mental más favorable. El ocultista se comportará distintamente. Considerará que es su deber apoyar a este hombre, a cuyo Karma, como al de todo otro ser, está indisoluble e inevitablemente vinculado. No lo abandonará hasta que lo haya ayudado a alcanzar un estado adelantado de verdadero desarrollo espiritual tal, que él empieza a ver su meta final, aspirando a ella "con todo su corazón, su alma y su fuerza." Mientras tanto, el ocultista lo preparará para eso, asistiéndolo en el arreglo de su vida mundana de una manera que facilite, lo más posible, tal aspiración. Le hará ver que una dieta vegetariana o mejor dicho: de fruta, es el único alimento plenamente en armonía con la naturaleza humana; le enseñará las reglas fundamentales de la higiene esotérica; le mostrará como usar, correctamente, la vitalidad (mesmerismo) y si no siente ninguna aspiración para lo eterno innominado e informe, mientras tanto, lo inducirá a anhelar el conocimiento esotérico y los poderes ocultos. Ahora bien: ¿nos haría el gran favor de mostrarnos por qué el místico se equivoca y el ocultista no? o: ¿por qué el paranirvana no puede ser alcanzado por ninguna individualidad en ningún momento, después de que su karma haya sido quemado por gnana en samadhi e independientemente del karma de cualquier otro individuo de la humanidad? Sinceramente suyo Neuhaugen cerca de Munich,
Notas40 ¿Quizá también de Madras? 41 En este panfleto es la nota 28 (N.d.T.) 42 De este panfleto (N.d.T.) 43 De este panfleto (N.d.T.) 44 El corresponsal alemán lo escribe, en inglés, Theosopher. (N.d.T.) 45 En la versión en inglés es: "theosopher in preference to theosophist." Un retruécano difícilmente traducible al español, como usamos el término teósofo para la palabra "theosophist." (N.d.T.) 46 La 29 en este panfleto. (N.d.T.) 47 La 29 en este panfleto. (N.d.T.) 48 Nuevamente, es "theosopher" en la versión en inglés, porque el corresponsal quiere distinguirse de quien es "theosophist." Mas en castellano la traducción es teósofo en ambos casos. (N.d.T.) |
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