Hay por lo menos tres factores textuales que documentan la veracidad de la declaración de que la esencia de La Doctrina Secreta es la transformación humana. Uno de ellos se puede hallar en el texto mismo de La Doctrina Secreta. Un segundo se puede deducir de la conexión explícita que HPB establece entre La Voz del Silencio y Las Estancias de Dzyan, estas últimas siendo el texto que provee la base para La Doctrina Secreta. Un tercer indicador procede del hecho, descubierto recientemente, de que las Estancias son o bien una recopilación, o más probablemente la fuente, del Tantra Kalachakra --la enseñanza esotérica considerada en mayor estima en Tibet. Seguidamente exploraremos cada uno de estos indicadores, en este y en los dos capítulos siguientes, y subsecuentemente examinaremos brevemente la cuestión de conexiones con Krishnamurti, en el capítulo final.
HPB y sus maestros proveen el significado de la palabra "Dzyan" en La Doctrina Secreta. Ella hace referencia al "Libro de Dzyan --de la palabra sánscrita 'Djian' (meditación mística)".1 ¿Por qué no llamarle sencillamente "meditación", y dejarlo ahí? En una pequeña nota al principio de La Doctrina Secreta, se dice que "Dan, en la fonética china y tibetana modernas Ch'an, es el nombre que se adjudica a las escuelas esotéricas en general, y a su literatura", y que la palabra similar Shanna se definía en los textos antiguos como "un segundo nacimiento interno".2 En otras palabras, a lo que se refieren los autores de La Doctrina Secreta cuando hablan de "meditación", y el tema sobre el cual tratan Las Estancias de Dzyan, es la transformación humana, la cual toma lugar místicamente, y no como resultado de una práctica rutinaria, o de aceptar ciertas ideas.
Una manera de hacer referencia a esta fuente principal de todas las enseñanzas teosóficas que quizás tenga mayor significado para una audiencia de un siglo más tarde, sería Las Estancias de Zen, dado que Dzyan, según Blavatsky, es un sinónimo del japonés "Zen". En el Glosario Teosófico, por ejemplo, ella ofrece por "Dzyan" otras ortografías aceptables, "Dzyn" y "Dzen".3 Desafortunadamente, según parece, la intención original tras el zen se ha perdido, en gran parte: el zen se ha identificado en las mentes de muchos como si fuese un método para obtener la iluminación; pero los métodos y los sistemas son mecánicos, están anclados al tiempo, y por lo tanto no son transformadores.
Las Estancias de Dzyan pueden por lo tanto percibirse como principalmente un libro de koanes (por usar un término típico del zen) sobre la naturaleza de la vida de transformación. Los koanes no tienen el propósito de educar o de aquietar la mente. En el mejor de los casos, provocan un caos interno sutil, que podría contribuir a acelerar el proceso mediante el cual el cerebro reconoce su propia total incapacidad. De esa forma, se crea el espacio en el cual se puede manifestar la mente mística, en ese genuino estado de meditación, que es de primordial interés en todas las escuelas de la filosofía perenne, en el mundo entero.
Las primeras estancias, en particular, lidian con la cuestión del "Espacio". Desde la perspectiva psicológica, el "Espacio", en la forma en que se trata del mismo en La Doctrina Secreta, se refiere a sunya o sunyatta. Este es el estado de consciencia que ocurre cuando lo que usualmente pasa por "vivir" se rinde ante la afluencia no interrumpida de aquello que es genuinamente original. Este vivir vital está vacío de contenido conceptual, vacío de expectativas, vacío de identificaciones; en una palabra está sunyia.
Existe un peligro implícito de que se interprete el "Espacio" de las Estancias como si fuese exclusivamente un concepto metafísico para ser "entendido" y discutido en términos más o menos intelectuales. Tales discusiones tienden a fortalecer el yo --siempre listo para participar en nuevas "aventuras" para lograr su propia expansión, que es lo que estas excursiones intelectuales siempre son. Sin embargo, eso precisamente es lo que se ha hecho casi exclusivamente en estudios sobre La Doctrina Secreta. En ese milieu, el término ha llegado a tener un significado reminiscente de la expresión bíblica, y los que creen en esta percepción del concepto, parecen querer significar por el mismo algo así como: "En el principio, era el Espacio".
No es difícil reconocer cómo tal estudio del "Espacio" de La Doctrina Secreta, orientado hacia la metafísica, podría ser intelectualmente estimulante para algunas personas. Aún así, y a pesar del encanto seductor que confiere dicho enfoque cuentista, el hecho es que tiene bien poco que ver con la vida de transformación. Ni parece tener mucho que ver con una comprensión genuina de la enseñanza perenne, que según HPB y sus maestros proviene de una fuente que no es el intelecto.
Según La Voz del Silencio, el entendimiento de la doctrina secreta ocurre sólo en aquéllos que estén de hecho involucrados en la vida de la transformación.4 Por lo tanto (propone esta fuente fundamental), una verdadera comprensión de lo que las Estancias quieren decir por "Espacio" no es probable que se encuentre fuera del acto en sí de la transformación. El estado de consciencia en sí (o estado de ser) que toma lugar cuando no hay ataduras a ninguna de las cosas de la mente condicionada, hace que sea posible comprender directamente cómo funciona el universo, en parte debido a que implica la eliminación de todo condicionamiento.
Evidentemente, hay una diferencia radical entre estar en ese estado de consciencia, y el hecho de anclarse a ideas sobre el desapego. Por lo tanto, es sólo en ese estado transformado, completamente libre del lastre de los prejuicios no cuestionados del propio pasado, que sería posible en realidad comprender cualquier cosa de verdadera importancia. Es probablemente debido a que las enseñanzas internas sólo pueden tomar lugar en el contexto de ese estado de transformación --algo que sólo podría ocurrir en la solitud del propio ser-- que se les ha llamado "La Doctrina del Corazón".