Capítulo 5:

Siete llaves


Al referirse al número siete, HPB explica que en la filosofía perenne este número se utiliza a menudo como un tape para hacer referencia a la unidad. Quizás una mejor manera de comprender el significado del número siete de la forma en que se utiliza en La Doctrina Secreta y en escritos similares, es referirse a ese número como si representase E Pluribus Unum, como en el lema de Estados Unidos de América. "Una unidad pluralista" es pues parte de lo que representa el número siete esotérico (aunque es más que una unidad comprensiva).

Un aspecto fascinante de las pluralidades, sin embargo, es que están compuestas de elementos disímiles, los cuales podrían estar, y a menudo están, en desarmonía los unos con los otros. Este ingrediente de aparente desarmonía es esencial en la percepción esotérica de la vida, dado que, como señaló el maestro KH, "la discordia es la armonía del universo".1 La "armonía del universo", por tanto, no consiste en una mera copia de elementos homogéneos. En lugar de ello, es la armonía que resulta cuando elementos que de otra forma son incongruentes, se acoplan. Esa es también la forma en que la armonía se expresa en la música. Por ejemplo, el acorde (sin el cual no es posible ir muy lejos musicalmente), consiste de varios sonidos que son disímiles entre sí, pero que al unísono producen un sonido armónico. Según el maestro, esa es también la forma en que la armonía se expresa en la vida en general.

De manera que al usar la expresión "siete llaves", HPB probablemente está haciendo uso de licencia poética al modo esotérico, para referirse en parte a la cacofonía de modos de percepción en relación a la vida en general que son posibles, y cómo en el "lenguaje de los misterios" todos ellos son aceptados simultáneamente --y trascendidos. Es decir, son trascendidos por lo menos en el sentido de que la identificación con cualquier clave a exclusión de cualquiera de las otras, implicaría ignorancia del lenguaje de los misterios.

El elemento que provee la armonía es la capacidad del perceptor de no volverse loco con las numerosas formas de percepción que son posibles, sino en lugar de ello aceptar lo bello, bueno, y cierto en cada uno, y proseguir, viendo que, de por sí mismas, todas las claves son limitadas. Si el perceptor se embeleza con cualquiera de los numerosos enfoques o explicaciones que son posibles (como, por ejemplo, las explicaciones intelectuales, metafísicas), el perfume del contacto directo, de la sensibilidad, se habrá perdido, y el sentimiento de comprensión y por lo tanto de armonía se habrá perdido también. Como señalara Platón, "La belleza está en los ojos del perceptor".

Una nueva manera de percibir

La doctrina secreta por lo tanto abandona el uso de cualquier enfoque linear, unidimensional, para comprender la forma en que son las cosas, y pone su fe en la percepción directa, una percepción desvestida de todo condicionamiento. Este modo de percepción directa que toma lugar simultáneamente con la muerte a todo condicionamiento se podría percibir como una forma de empirismo más elevado y profundo. Implica percibir las cosas un poco más como son en realidad, dado que elementos foráneos a la percepción en sí --y que usualmente están presentes principalmente debido al condicionamiento que uno tenga-- son eliminados. Los estudios esotéricos, por lo tanto, comienzan por no responder a absolutamente ningún interés creado. El motivo esencial tras las investigaciones esotéricas se encierra en encarar y aceptar lo que es, independientemente de teoría, polarización, o ideología algunas.

En los primeros años tras la fundación de la Sociedad Teosófica, el enfoque comprensivo implícito en la doctrina secreta fue, en términos generales, desconocido por la membresía. Muchos de los miembros interpretaron la doctrina secreta como si ésta fuese "racional", es decir, exclusivamente una exposición linear o unidimensional de la realidad. Unos cuantos se hicieron famosos escribiendo desde ese limitado punto de vista. Tomaron por sentado que la teosofía se trataba exclusivamente sobre un sistema metafísico en el sentido convencional; la tomaron como un mundo de ideas que es "más placentero para la mente", cuyo propósito era explicar lógicamente la naturaleza de la realidad. Lamentablemente, para poder hacer eso, tenían que hacer uso de la lógica convencional, y sin la asistencia del lenguaje de los misterios.

En cierto sentido, el resultado fue algo simpático, pues desde la década de 1880 en adelante, todos los años surgían nuevos títulos de esas fuentes, y casi todos esos libros contradecían los previos en puntos importantes, si se toman desde ese punto de vista exclusivamente racional. Aún el mismo autor a menudo revisaba la información en exposiciones subsecuentes de "la enseñanza". Este "problema" llevó en algunos casos a la creación de numerosos grupos separatistas, cada uno de los cuales se creía poseer la explicación verdadera. Esto es precisamente lo que ha ocurrido en la historia de la religión, tan pronto la gente comienza a identificarse con interpretaciones conceptuales, y a crear teologías. También llevó, después de la muerte de HPB, a la creación de explicaciones uniformes de "la doctrina secreta" o Teosofía, en las diversas organizaciones creadas de esa forma.

Desafortunadamente, no se percibió en ese entonces que la doctrina secreta tiene que entenderse en términos de siete llaves. Es decir, que las diversas teorías o enfoques tienen cada uno su valor, pero ninguno de ellos es completo o suficiente de por sí. No sólo eso, sino que todas las diversas explicaciones que se han dado pueden catalogarse colectivamente bajo lo que se podría calificar como la llave metafísica. Todas ellas tienen en común la característica de apelar al enfoque linear, anclado al tiempo, que siempre usa la mente, y de proveer un cuadro racional de cómo es la realidad. Otras "llaves" o "claves" apelan a formas de percibir que son cualitativamente diferentes de la metafísica, y la doctrina esotérica por lo tanto les confiere igualdad de espacio en sus exposiciones.

La clave mítica

Un buen ejemplo de esto es la clave mítica, de la cual La Doctrina Secreta tiene bastante que decir. Cuando se usa esta forma de expresión, la intención nunca es la de proveer una forma de comprensión que nos provea un cuadro racional del universo. Por lo tanto, es cualitativamente diferente de la clave metafísica. Por ejemplo, en esta forma de comunicación, se puede contar un cuento que no se supone que se tome como históricamente verídico (aún cuando a veces podría tener puntos de contacto con eventos históricos). En lugar de ello, su propósito es el de enseñar mediante una moraleja que uno puede derivar del cuento, o haciéndole percibir a uno algún principio universal que nunca llega a verbalizarse de una manera racional y directa.

Esta clave fue tomada de hecho de la obra de HPB por Carl Jung, Joseph Campbell, y otros, quienes en gran parte eliminaron todas, o casi todas, las demás llaves en aras de la misma. Es así que los estudios de mitología en el s. 20, aunque han creado consciencia de la viabilidad de este modo de percepción, tienden a desconocer al mismo tiempo la comprensión implícita en las "siete llaves" de la filosofía perenne. Aunque estos estudios míticos invariablemente se acercan mucho más en su enfoque al lenguaje de los misterios, aún así tienden a minimizar la importancia de la clave metafísica, al igual que las demás claves. Como se mencionó antes, la llave crítica para nosotros en la presente encrucijada histórica es, según HPB y sus maestros, la clave psicológica.

En cualquier caso, la forma de comunicación mítica es extremadamente poderosa, y sus mensajes esenciales invariablemente no se deletrean conceptualmente, como se hace, o al menos se intenta, cuando se usa la clave metafísica. Los mensajes de la llave mítica se expresan silentemente, a través del poder de los símbolos.

De hecho, una de las características que casi todas las claves (aparte de la metafísica) tienen en común es esa calidad silente de sus mensajes más importantes. Aunque las palabras se usan a menudo para comunicar estos mensajes, lo que tratan de comunicar casi nunca es lo que de hecho se dice. Esa podría ser una parte importante de la razón del tremendo poder que las diversas formas de arte pueden ejercer psicológica y espiritualmente. A la persona individual que recibe los mensajes subliminales del arte se le da el espacio en el cual aceptar su significado según su capacidad para comprender.

Usualmente, estas otras formas de comunicación tienen varios niveles de significado, de manera que uno puede regresar a ellas una y otra vez, e invariablemente continuar descubriendo nuevos niveles de significado y valor.

La clave psicológica

Ver lo que la doctrina secreta no es, puede representar un paso importante para comprender lo que es. Si no es exclusivamente un sistema metafísico, entonces se torna indispensable el uso de otros enfoques para comprenderla. Una vez que se toma en cuenta la existencia y significado de las siete llaves y del lenguaje de los misterios (el lenguaje del silencio), podría ser posible explorar lo que es la enseñanza verdadera. Adicionalmente, la llave psicológica o mística tiene que tornarse primero, como se señala insistentemente en los escritos de Alice Bailey, donde se revela la enseñanza esotérica de HPB sobre este tema. Una razón de que sea así es que la clave psicológica implica la requerida transformación individual que abre el campo de la percepción para poder comprender todas las demás.

Se hace entonces posible, desde una perspectiva más amplia, comprender la declaración hecha en el capítulo 1, de que la esencia de La Doctrina Secreta es la transformación humana. Después de todo, el proceso mediante el cual ocurre dicha transformación es la clave psicológica. Esa declaración se explora más detenidamente en lo que sigue.



Notas

1 Humphreys y Benjamin, Mahatma Letters, p. 395.


La Doctrina Secreta | Teosofía Victoriana | Zen Victoriano | El Lenguaje de los Misterios | Siete llaves
Las Estancias de Zen | La Voz del Silencio | El Tantra Kalachakra | Krishnamurti y la Transformación

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